jueves, 26 de abril de 2012

PERASHIOT TAZRIA - METZORA: PURO DE COMIENZO A FIN


בס"ד
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PERASHIOT TAZRIA - METZORA
 ( Concibiere y  Afectado por Tzaraat)
Libro Vayikrá /  Levítico  12:1 - 15:33
Haftará:  II Melajim / II Reyes 7:3-20.

Este Envio de Torah Semanal esta : 
Dedicado a la Refua shelema  
( curación completa) de:
HARAV AVRAHAM NISSIM BEN JAVA SHLIT''A
MARAN HAGAON HARAV YOSEF SHOLOM BEN JAIA MUSHKA ELYASHIV SHLIT"A.
Maria Fernanda Bat Dayan Cobos
 SRA.RIVKA BAT SARA IMENU
Sra Maria Bat Lola
Sra Aylin Bat Olga
Sra. Leah Zehara bat Miriam
Sra.Rujama Bat Clemencia
Sra.Rina bat Clemencia
Sra.Clemencia bat Tana
Sra.Mayo Bat Tana
Sra Jaya Bat Shira
Sra Maria Barrerio
Sra Mijal Ruby Bat Marlen
Sra Hanna Bat Malka
Sra. Graciela Arenas
Sra. Mariela Barreiro
Sra. Maria Delgado
Angela Bat Orly
Sra. Aylin Bat Aylin
Sra. Nurys Bat Aylin
Sra Nahomi Bat Maria Teresa
Sra. Olga Bat Gloria
Sra. Nohemi Bar Esther
Jaim Yosef Ben Esther
Sr. Alberto Girado Lobo  
Sr.Sixto hijo de Juana
Sr. Fabio Camacho
Matitiahu Ben Katerine
Sr.Alfonso Rojas 
Avraham Moshe ben Miriam 
Sebastián Ben Rujama 
Sr.Zevulón ben Alicia 
Sr Aaron Ben Sara
David Gabriel Ben Farida
Sr. Soto Forero Hijo de Isabel
Sr. Moshe ben Avraham
David ben Maira


Leiluy Nishmatam ( Y por la Elevación de las  Almas) de:


 MARAN HAGON HARAV MORDEJAI TZEMAJ  ELIYAHU BEN MAZAL TOV ZT''L
MARAN HAMEKUBAL HARAV NISSIM PERETZ ZT''L
HaRab Jaim  David Ben Shraga Fievel Zukervar  ZT''L
Maran HaraB HaGaon  Jaim Pinjas Scheinberg ZT''L
Sr. Rafael Oriz Peña Z''L
Sr. Eliecer David Ben Aura Esther  Z''L
Harab Amram Horowitz ZT''L
Sr. Martín Lindarte Z''L
Sr. Miguiel Avila Z''L
Sr.Carlos Ben Maria  Z''L
Sr. Julio Wasserman Z''L
Iyov Ben Avraham Z''L
Sr.  Epifanio Enrique  Ben Amada Z''L
Sr. Roberto Ben Blanca  Z''L
Sr. Mario Gil Ben Graciela Z''L
Sr. Anibal Ben Clemencia Z''L

Sra Aura Ester bat Ana Z''L
Rabanit Bat Sheba Kanievsky, Z”L
Sra. Guillermina Hija de Benigna z''L
Sra. Etelvina Bat Marcelina Z''L
Sra. Margalit Bat Sara
Sra. Dora Bat Juana Z''L
Sra. Flor Lucila Cortes Bat Sara Z´´L
Sra. Maira Maldonado Z''L
 ADAEL BEN  ELIYAHU  Z"L
YAFFA BAT SARA  Z"L   
 

Refua shelema ve Hatzlaja be Kol Maase Yadenu:
Asher Amram Ben Avraham

* Si desea dedicar este envio de Torah, por la pronta recuparacion de un familiar o un amigo o en recuerdo del alma de algun ser querido, por favor envienos un correo a comhebrea@gmail.com con el nombre de la persona y el nombre de su Madre. 

Horario del Encendido de Velas para SHABAT en Bogotà,Barranquilla y Cali ,Colombia
Bogotá:
FechaHora    
Viernes, 27 Abril, 2012Encendido de velas a las: 17:44
Shabat, 28 Abril, 2012Shabat concluye: 18:34

Barranquilla: 
FechaHora    
Viernes, 27 Abril, 2012Encendido de velas a las: 17:54
Shabat, 28 Abril, 2012Shabat concluye: 18:44

Cali: 
FechaHora    
Viernes, 27 Abril, 2012Encendido de velas a las: 17:52
Shabat, 28 Abril, 2012Shabat concluye: 18:42

Honrar al Shabat encendiendo velas 18 minutos antes de la puesta del sol del viernes.Este mandamiento único, confiado a la mujer judía, es rico en significados y contenidos.
Es muy importante saber la hora exacta del encendido de velas, ya que bajo ninguna circunstancia esta permitido encenderlas después de la puesta del sol

Resumen de la Perashiot


Esta semana tenemos doble porción de Torá. Tazria tiene 5 Mitzvot positivas y 2 negativas. Metzora tiene 11 Mitzvot positivas.
Tazria
-Una mujer queda ritualmente impura cuando da a luz (12:2,5).+
-Una persona ritualmente impura no debe comer sacrificios sagrados (12:4).-
-Una mujer que ha dado a luz debe llevar una ofrenda (12:6).+
-Una persona con Tzara'as (lesión que varía de piel, pelo, ropa, edificaciones) es ritualmente impura (13:2).+
-No afeitar el pelo de una lesión tipo Nesek (13:33).-
-Un hombre con Tzara'as o cualquier persona que pueda hacer a otros ritualmente impuros debe dejar su pelo sin cortar y sus ropas rotas (13:45).+
-Leyes relacionadas con la aparición de Tzara'as en la ropa (13:47).+
Metzora
-La purificación ritual de Tzara'as (14:2).+
-Afeitar a un hombre con Tzara'as en el séptimo día de su purificación ritual (14:9).+
-Inmersión en una Mikva para purificar ritualmente lo impuro (14:9).+
-La ofrenda de un hombre con Tzara'as cuando es curado de su aflicción (14:10).+
-Las leyes de impureza ritual de una edificación contaminada con Tzara'as (14:35).+
-Las leyes de impureza ritual de una persona con descarga venérea (Zav); por lo cual, él es tanto el sujeto como el objeto de impureza ritual (15:2,3).+
-La ofrenda de un Zav cuando es curado de su supuración (15:13,14).+
-Las leyes de impureza ritual debido a semen que es ritualmente impuro y que a la vez causa impureza ritual (15:16).+
-Las leyes de impureza ritual de una menstruante quien es ritualmente impura y quien es la causa de impureza ritual (15:19).+
-Las leyes de impureza ritual de una mujer cuyo flujo menstrual es anormal, quien es ritualmente impura y la causa de impureza ritual (15:25).+
-La ofrenda de una mujer cuyo flujo fue anormal una vez ella se haya purificado ritualmente (15:28,29).+

Tazría:

Comienza la perashá ordenando que toda vez que una mujer dé a luz, ofrezca un Korbán (Ofrenda) tras el nacimiento. Los hijos varones deberán ser circuncidados en el octavo día de vida. La Torá introduce el fenómeno detzaraat, comúnmente traducido como “lepra” aunque no es la acepción correcta, pues se trata de una enfermedad de origen puramente espiritual, que ataca a la persona, a sus ropas y a su casa, a fin de provocar una reflexión tendiente a la enmienda de sus faltas espirituales, en particular el hablar Lashón Hará (comentario negativo sobre el prójimo). Para determinar si una mancha en particular constituye o no tzaraat, se debe consultar al Kohén (sacerdote), quien en caso afirmativo, aísla al afectado durante una semana. Si al cabo de ese plazo la enfermedad no experimenta variación, se prolonga su confinamiento durante una semana, luego de la cual el kohén decide la situación del afectado. Existen distintas formas de tzaraat que son descriptas en esta perashá. La persona a quien se le confirma que sufre de tzaraat, debe desgarrar su ropa no cortarse el pelo y alertar a la gente sobre el hecho de que padece de esa impureza ritual, no pudiendo mantener un contacto normal con las demás personas. Finalmente es descrito en detalle el fenómeno de tzaraat en las ropas.

Metzorá:

En esta sección la Torá describe el procedimiento a seguir por un metzorá (afectado por tzaraat), una vez curado y concluido su período de aislamiento. Este proceso dura una semana e incluye korbanot (ofrendas) e inmersiones en lamikve (piscina ritual), tras lo cual el Kohen deberá declararlo “puro”. Cuando el metzorá es de escasos recursos, puede sustituir las ofrendas caras por otras más económicas. Previo a la confirmación por parte del Kohende que una casa tiene tzaraat, los objetos de la casa son retirados para evitar que ellos también sean declarados ritualmente impuros. La afección de tzaraat se elimina demoliendo y reconstruyendo esa sección de la casa. Si vuelve a aparecer, la construcción entera debe ser demolida. La Torá detalla las secreciones corporales que hacen a una persona ritualmente impura, impidiéndole tocar objetos sagrados, y describe cómo el afectado recupera su estado de pureza ritual

LA ENFERMEDAD DE NUESTRO SIGLO

Estas dos secciones de la Torá, que este año se leen simultáneamente, tratan sobre un mismo tema: el Metzorá, el individuo afectado por una enfermedad que, generalmente, asemejamos a la lepra, pero que, según nuestros Sabios, tiene un origen psicosomático: está ligado a un mal comportamiento moral, en especial la maledicencia, el lenguaje negativo acerca de alguien. Esta concepción está confirmada por una lectura diferente del término Metzorá, que puede ser considerado como una contracción del hebreo “motzí ra”, el que deja salir el mal o que habla mal de los demás. Para hablar mal de otro, primero debe haber pensado esas palabras despectivas en su interior. Existe, pues, en el espíritu del malediciente, un lugar propicio para la palabra desdeñosa.

La destrucción de los Templos (el Primero y el Segundo) y el exilio, fueron provocados por el deterioro del orden social y la degradación de las relaciones entre diferentes grupos del pueblo. El profeta Zacarías declaró que se debía aplicar, antes que nada, el versículo: “Emet veshalom ehabu”, “amen la verdad y la paz (armonía)”, lo cual explicó en estos términos: “No pensar nunca mal del semejante” (Zejariá/Zacarías 7:7), pues tales pensamientos serían aun más graves que el propósito de hablar mal. Esta idea desarrollada por el profeta no hace del hablar correctamente una innovación. Se trata en realidad de acordarse de ciertas directivas contenidas en la Torá: “Con justicia juzgarás a tu prójimo”. En otros términos, se debe inclinar la balanza del lado de los méritos y no del lado de las faltas. Cuando la conducta del otro puede dar lugar a una doble interpretación, tenemos el deber de elegir la explicación más favorable. Se debe habituar uno a ser optimista y a ver el buen lado de las cosas y de los demás. Se debe aprender a no basarse en las excepciones para establecer las reglas generales, sobre todo cuando se trata de un ser humano.

Aquel que no piensa mal de su prójimo y juzga en forma positiva el comportamiento del otro, no denigrará a sus hermanos. Cuando el corazón de un hombre está nutrido de resentimiento, esto terminará por explotar en las relaciones interpersonales traduciéndose en expresiones ofensivas.

La célebre obra Jafetz Jaim está precisamente consagrada a las leyes que prohíben la maledicencia. En su introducción, el autor, Rabi Israel Meir Hacohen, de Radin, más conocido por el nombre Jafetz Jaim, como su obra, evoca las terribles catástrofes causadas por el Lashón Haráen el curso de la historia judía. Desde la venta de Iosef por sus hermanos hasta la destrucción del Segundo Templo provocado por la inquina gratuita entre hermanos. De modo que asemeja el odio gratuito a la maledicencia. Ésta última toma una nueva dimensión, más grave, más preocupante aún, cuando recordamos la definición que nuestros Sabios han dado del ser humano: según Rabi Iehuda HaLeví, el hombre es, antes que nada, un ser que habla, “adam hamedaber” (Kúzari I, 35).

La palabra es la propiedad distintiva del hombre. Evidentemente, el hombre piensa; pero lo que lo caracteriza es la palabra y, sobre todo, la buena palabra, la palabra constructiva. Por el contrario, si la palabra es utilizada para un mal juicio, se debe comprender que no se trata de una falta marginal de la personalidad sino más bien de un problema central y vital. El hombre es un ser parlante y si no habla como corresponde, su status de hombre se encuentra disminuido. La “palabra mala” revela entonces exteriormente una profunda dislocación de la personalidad.

Esto nos trae hacia el Metzorá. Si la personalidad del hombre es disminuida por la maledicencia, no es de sorprender que la enfermedad que se manifiesta, se revele de manera psicosomática: los muros de su casa se pudren, la piel del culpable se corta, lo mismo que su vestimenta. Para estar seguro de que su mal ejemplo no tendrá influencia sobre el resto de la comunidad, se lo coloca al margen de la sociedad y en total exclusión hasta que su lesión cicatrice y el Kohen (Sacerdote), verdadero sanador del alma, le haya dado el tratamiento adecuado.

En este contexto, es particularmente importante subrayar que la prohibición de difamar no se aplica solamente a las relaciones entre individuos sino que se extiende también a los informes y comentarios entre los diferentes grupos de nuestra colectividad nacional. Es más indispensable que nunca desarrollar hoy en día la enseñanza del Jafetz Jaimrespecto a la maledicencia en el conjunto de la comunidad. Esto contribuirá a rechazar toda corriente que preconice la violencia entre las personas, incluso si se tratare de una violencia verbal, y a sanear las relaciones entre grupos, partidos políticos o corrientes de pensamiento diferentes.

¿Por qué insistir en tal punto? Simplemente porque son numerosas las personas que, en su vida privada, son extremadamente delicadas y atentas; se preocupan por no pronunciar la menor declaración fuera de lugar y de mostrarse siempre corteses. Por el contrario, cuando se trata de relaciones entre partidos, entre religiosos y laicos, etc., estas mismas personas se permiten a veces las mayores licencias de lenguaje, afirmando que el fin justifica los medios. Aun las buenas intenciones no excusan en absoluto las faltas de lenguaje y las malas expresiones.

El Salmo 34 lo señala enfáticamente: “¿Quién es el hombre que desea la vida (Hejafetz jaim)? Aquel que guarda su lengua del mal”.

Además, la gravedad de la difamación es también proporcional al número de personas que la escuchen. La importancia del auditorio tiene una suerte de efecto multiplicador. Esto se aplica particularmente a los políticos quienes, para justificarse o justificar su programa, se creen obligados a criticar a sus adversarios en público. Maimónides da una dimensión adicional a la trasgresión del comentario negativo. Él habla de “Baalé Lashón Hará”, los “expertos” en maledicencia (Hiljot Deot cap. 7). Tales “expertos” no cometen su falta por accidente sino que hacen de ella su principal actividad y se entregan a hablar mal de los demás en forma tan sistemática que esta práctica termina por transformarse en una dimensión de su comportamiento. Guardando las distancias, este término es lingüísticamente comparable al de “Baal Teshubá”, el maestro de la teshubá (retorno al buen camino), quien no se contenta con un progreso limitado sino que progresa en forma continua y permanente hacia el conocimiento de Dis y del bien.

En el mundo moderno, los medios de comunicación se han transformado en el principal vector de este “lashón hará”. Informan con complacencia las expresiones insultantes que se intercambian regularmente ciertas personalidades. Los oyentes toman de esta forma una parte de responsabilidad en la falta cometida, pero aquel que reproduce las palabras prohibidas y las lleva a conocimiento de millones de personas, llega al paroxismo del horror.

Para defenderse, los medios han tomado la costumbre de flamear la bandera de la “libertad de expresión y el derecho del público a saber”. Esto sería, según ellos, una de las prerrogativas de la democracia. Resta saber qué es lo que aporta esta maledicencia global a la democracia. Se le preguntó a cierto periodista por qué sus crónicas estaban tan llenas de difamaciones y maledicencia. “Es porque nuestros lectores aman leer este género de informaciones. Si mi público prefiriera leer Maimónides, yo no tendría ningún problema en llenar con sus obras las páginas de mi diario”. De modo que quien lee “lashón hará” también él es culpable.

¿Cómo enfrentar esta maledicencia omnipresente? Respetando uno de los sabios principios de Hilel: “No hagas a tu semejante aquello que no querrías que te hicieran a ti”. Está en nosotros comportarnos en forma tal de tener éxito y evitar numerosos errores que provocan nuestro descenso espiritual.
(Basado en Rab Aviner)

Publicado en Sucat David

"Metzorá"
"Cuando vengáis a la tierra de Cnaán que os doy en posesión y ponga mancha de lepra en alguna casa de esta tierra" (Vaikrá 14, 34).
Y si bien hoy en día no tenemos este tipo de contundentes señales (que venían sobre las paredes de la casa de la persona que hablaba mal y diafamaba a sus semejantes), podemos aprender de esto que las paredes y los objetos que nos rodean, absorben las energías que los seres humanos transmitimos y proyectamos través de aquello que decimos o hacemos (siendo obviamente positivo en lo positivo y negativo en lo negativo).

Y esas energías que los objetos absorben, son las energías que nos rodean y que nos acompañan en nuestro día a día, ayudando a generar ambientes más agradables en el lugar donde se escuchan palabras de amor y de bondad, y sucediendo lo opuesto en lugares donde son "otras" las palabras que se dicen ...

Y está comprobado cientificamente, que gotas de agua que estuvieron expuestas a palabras bonitas como ser "amor y valoración", "muchas gracias" o "alma" tomaron forma geométricas sumamente bellas, mientras que palabras que estuvieron expuestas a palabras como "espantoso" o "tonto" o "muerte", tomaron formas amorfas sin ningún tipo de atractivo (extraído del libro "Hamahapáj", en hebreo, página 82-85).

Y si esto rige en relación a los objetos, cuánto más que rige también en relación al corazón de las personas, y al efecto que nuestras palabras y nuestras acciones les hacen.

Por consiguiente, esforcémonos por hablar con suavidad y decir palabras de bondas y así contribuirémos a "purificar" nuestro entorno, ¡haciendo que el mundo entero pueda transformarse en un habitat más feliz!

"E irá el dueño de casa y le dirá al sacerdote, como una mancha de lepra apareció en mi casa" (Vaikrá 14, 35).
¿Qué quiere decir la expresión: "como una mancha de lepra"? ¡O es una mancha de lepra o no es una mancha de lepra!

¿Porque la persona tiene que venir con el sacerdote y plantear las cosas de ésta manera?

La respuesta es, porque cuando uno va a consultar, debe de partir desde una actitud de suprema humildad, pues si la persona va pensando que "se la sabe todas" y que está cien por ciento segura de como son las cosas, entonces es imposible que pueda tener una predisposición positiva a escuchar cosas diferentes a aquellas que idealmente le gustaría oír, cerrando su corazón y sus oídos a toda posible crítica e intento de corrección ...

Y por más que la persona tenga certeza absoluta de algo, cuando va a preguntar o a consultar, tiene que anularse y pensar que esta "partiendo de cero", pues sólo así podrá ayudarse a que las palabras de sus semejantes le puedan traer el mejor y más efectivo y beneficioso efecto ...

"Y si la plaga vuelva en la casa después de haberse quitado las piedras (afectadas) y después de haberse raspado y revocado la casa, el sacerdote retornará y la examinará de nuevo. Si la calamidad se propagó en la casa, es lepra grave de la casa, que, por lo tanto, es impura. Entonces hará demoler toda la casa con sus piedras, su madera y su argamasa y hará llevar todo fuera de la ciudad a un sitio impuro" (Vaikrá 14, 43-45).
Si bien la parashá trata sobre la forma como el sacerdote debía de actuar cuando eran descubiertas manchas en las casas, cuyo orígen podía eventualmente llegar a ser la lepra, producto del "lashón hará" (malas habladurías) que hablaban sus habitantes, la misma nos enseña un mensaje importante en relación a la manera como debemos de actuar cuando vemos algo malo.

¿Por qué?
Porque el sacerdote podría haber actuado de una manera -para él- mucho más fácil  ... Es decir, podría haber dado la orden que, de buenas a primeras, por las dudas, destruyan la casa ...

Sin embargo, por más que es relativamente fácil destruir, debemos de buscar a priori la forma de causar el menor daño posible, haciendo lo posible y lo imposible, para que encontrar la forma de no tener que llegar a la "destrucción" ...

Y este principio que se aplicaba en relación a las casas que eventualmente podían tener manchas de lepra, debería de aplicarse también, en relación a la mayor parte de los ámbitos de nuestra vida ...

Y el Judaísmo busca siempre a priori construir y dar vida, siendo lo contrario a ello, la última de todas las posibles "soluciones" ...

La Luz del Alba

El nombre de esta parashá es “Metzorá”; que hace alusión a un tipo de enfermedad espiritual cutánea. El comentarista Sfat Emet explica que la palabra “metzorá” representa la contracción de dos palabras “motzí-ra”, que significa “eliminar lo malo”.
La idea es que cuando a una persona le aparece un sarpullido, o sufre de fiebre, a pesar de que todo parece estar mal, en realidad el cuerpo está eliminando toxinas y está atravesando un proceso de limpieza.
Se puede traer esta idea a nuestra vida. A veces, parece que estamos colmados de dificultades y confusiones. Pero los cabalistas opinan que, de cierto modo, esto es un signo positivo ya que todas las toxinas están saliendo a la superficie, y de esta manera, nos estamos purificando.
La verdad de esta idea se esconde en la palabra “Nega”, empleada por la Torá para describir las manchas en la piel que se discuten en esta parashá.Nega se escribe con las letras hebreas Nun-Gimel-Ayin. Si cambiamos el orden de las letras leeríamos “Oneg”, una placentera celebración de satisfacción, paz y regocijo. Al liberar las toxinas, las manchas de Nega se convierten en un encantador Oneg.
Imagina una semilla que ha sido plantada en la tierra. Esta semilla lentamente comienza a podrirse y justo cuando alcanza su máximo punto de descomposición – cuando la semilla parece muerta y destruida – ahí es precisamente cuando empieza a germinar. El momento más oscuro de la noche es un signo inminente de la luz del amanecer.
El mundo atraviesa tiempos confusos. Recemos para sobrepasar nuestros desafíos y para empezar un proceso de purificación que nos lleve a la redención personal y nacional… rápidamente y en nuestros días.

Espiritualmente Puro

La traducción de las palabras en hebreo es uno de los problemas que causa más dificultades a la hora de entender algunos conceptos del judaísmo. Muchas de estas palabras no tienen definición precisa en español porque expresan ideas espirituales que no tienen paralelo en nuestra cultura latina.
Tal es el caso de las palabras "Tahará" y "Tumá", dos conceptos que reciben un tratamiento prominente en la parashá de esta semana.
Estas palabras son popularmente traducidas como "pureza" e "impureza".
En español, la palabra "puro" implica inocencia, algo perfectamente limpio, impecable, sin contaminación.
Una rápida verificación de la palabra "impuro" en el diccionario arrojará sinónimos tales como: contaminado, corrupto, viciado e inmundo.
Es por eso que mucha gente piensa que "Tamé", significa "espiritualmente impuro" o "sucio".
Esta idea equivocada, junto con la creencia de que "Tumá" se aplica sólo a la mujer y a la sexualidad, crea la impresión de que las mujeres son discriminadas en el judaísmo, y que la sexualidad es considerada algo "sucio".
Nada podría estar más lejos de la verdad.
* * *

El Bien y el Mal, la Vida y la Muerte

El postulado central del judaísmo es que Dios es uno. Absolutamente indivisible. No hay fuerza que exista independiente de él.
La lucha del hombre en este mundo – el ejercicio de su libre albedrío – es elegir, ya sea avanzar en dirección a Dios y a la verdad, o alejarse de Dios en dirección a la ilusión, a la nada.
Nosotros denominamos estas opciones "bien" y "mal". Cuando el hombre toma una decisión que lo acerca Dios, está eligiendo el "bien". Cuando toma una decisión que lo aleja de Dios, está eligiendo el "mal" (ver Maimónides, "Guía de los Perplejos" 3:23).
El mal no es una realidad intrínseca. Es sólo la ausencia del bien, es la ausencia de la manifestación abierta de Dios. Ahora bien, la existencia de Dios puede ser clara y abierta para nosotros, o puede estar oculta.
La presencia abierta de Dios es lo que llamamos "Tahará". El estado de ocultamiento de Dios es lo que llamamos "Tumá".
En otras palabras, "Tumá"es realmente un vacío de "Tahará".
El estado de "Tumá" puede recaer sobre hombres, mujeres y animales. Cuando la presencia abierta de Dios – es decir, el alma – abandona el cuerpo, éste se convierte en "Tamé".
* * *

Fuentes de Tumá

Volvamos al concepto en español de " "Tumá" enunciado como "espiritualmente impuro" o "sucio".
¿Qué pensarías tú que es más "espiritualmente impuro", el cuerpo de un perro muerto o el de un ser humano muerto?
La mayoría de la gente pensaría que el cuerpo de un perro muerto contiene más impureza espiritual que el cuerpo de un ser humano, ya que el perro es una forma de vida inferior.
Pero en realidad, el cadáver de un ser humano contiene un grado de "Tumá"mucho mayor.
Cuando el ser humano está vivo y posee un alma – que es la manifestación abierta de la presencia de Dios – entonces tiene una condición de "Tahará"muchísimo mayor. La manifestación de la presencia divina dentro de un ser humano es superior a la de un animal. Por lo tanto, cuando el alma de un ser humano sale, deja un vacío de "Tahará" mucho más grande, es decir, una"Tumá" mucho más fuerte que la de un animal.
A continuación en los niveles de "Tumá" está una Yoledet: una mujer que da a luz (Vayikrá 12:2). La razón por la cual ella es "Tamé" es porque cuando da a luz, en ese mismo instante, se genera un cierto grado de vacío espiritual por la partida de la vida adicional que llevaba dentro – es decir, su bebé.
Es interesante que cuando una mujer da a luz a una niña, su estado de"Tumá" es el doble que cuando da a luz a un varón (Levítico 12:5). Esto se debe a que la presencia de una niña dentro de ella le otorga un estado mayor de ,i>"Tahará". Lo femenino representa el poder de dar vida, una condición que es la manifestación abierta de la presencia divina, y por lo tanto posee un mayor nivel de "Tahará". El nacimiento de una niña crea entonces un mayor vacío espiritual. Por consiguiente, la mujer es "Tamé" por un período de tiempo más largo.
Susurro de la Muerte
El siguiente grado de "Tumá" es la pérdida de " vida potencial". Esta "Tumá"afecta tanto a hombres como a mujeres.
Después de tener relaciones maritales, los hombres ingresan en un estado de " "Tumá", debido a la pérdida de "bloques constructores" de vida que había dentro de ellos (Levítico 15:16). Y las mujeres incurren en este estado de"Tumá" cuando menstrúan, debido a la pérdida de una vida potencial que había dentro de ellas (Levítico 15:19).
El Talmud llama a esto un "susurro de la muerte."
Después de todo lo que hemos visto podemos entender que "Tumá" no es una descripción de inferioridad espiritual, impureza o suciedad. Más bien, describe una pérdida de vida.
Espero que esto ayude a aclarar algunas nociones erradas.
"Leprosos de alma"
 La Torá nos comenta en esta Perasha y en la próxima, sobre un tipo de enfermedad conocida con el nombre de Saraat (similar a la lepra). Aparecía en principio en las paredes de las casas y luego se trasladaba a las ropas y al propio cuerpo de la persona que había pecado. Si bien es cierto que en nuestros días esta enfermedad no existe -quizás porque no seamos el "Adam" (persona) a la que la Torá se refirió cuando dio los detalles del Saraat- somos conscientes de que se trata de algo realmente terrible.

¿Cuáles eran los pecados que la originaban? El Talmud en Arajin 16 los enumera: "Lashón Hará, asesinatos, juramentos en falso, relaciones prohibidas, altivez, robo y egoísmo". La base de todas estas transgresiones es el celo y la envidia. Quien actúa de esa manera olvida que cada ser humano posee cualidades positivas y negativas, situaciones de éxito y fracaso. Sólo que en lugar de valorar el éxito propio se analizan sólo los fracasos y las frustraciones. Con el compañero el análisis es inverso, sólo se consideran todos los progresos en su vida sin investigar los puntos negativos que también existen. Así nace la envidia. La persona no se puede relacionar con la sociedad, se llega -en casos extremos- a desear incluso la muerte del prójimo y es por eso que Hashem le envía el castigo con la misma vara que él había utilizado: la muerte en vida por su comportamiento equivocado que lo marginó de la sociedad. ¿Por qué sólo existía esta enfermedad en ropas de cuero, lino y lana? Para explicarlo, recordemos quién fue el primer envidioso de la historia. Nuestros Sabios nos enseñan que fue la serpiente que al ver a Adam Harishon y a Java en el Gan Eden, celó de ellos y pretendió ocupar el lugar de Adam. Su castigo fue que su cuerpo tuviera una especie de Saraat y que nadie pudiera convivir con ella por el egoísmo y celo que había tenido. Quien no aprendió el mensaje fue Cain, que al ver que su ofrenda de lino no era aceptada por Hashem, mientras que lo contrario sucedía con su hermano Hebel que ofrecía corderos, decidió asesinarlo. Estos tres elementos: la lana, el lino y el cuero, que marcaron el comienzo de la humanidad con la envidia venenosa, fueron precisamente sobre los que recae el tema de la lepra en las ropas.

En la porción de los profetas (Haftará) que leemos en esta semana, se narra la historia de un general del ejército del pueblo de Aram llamado Naaman que era leproso. Una joven judía, que había sido llevada cautiva, le comentó a la señora de Naaman que el profeta de Israel estaba en condiciones de curar a su esposo de la lepra. El Rey de Aram le envió una nota al rey de Israel para que se ocupara del enfermo y de su curación. El rey de Israel rasgó sus ropas en señal de duelo, porque intuyó que lo único que se buscaba era una excusa para comenzar una guerra. Sin embargo, cuando el profeta Elisha escuchó lo que sucedía le dijo al rey: "¿Por qué has rasgado tus ropas? Que venga hacia mí y sabrá que hay profeta en Israel" (Melajim 2-5). Cuando Naaman llegó, el profeta Elisha le mandó un emisario con la receta de la curación: debía bañarse siete veces en el Iardén (Jordán) y su cuerpo volvería a la normalidad. ¿Cómo supo el profeta Elisha que así sucedería? Su condición de profeta le permitió saberlo, pero nuestros Sabios nos enseñan que todo está escrito en la Torá y en ella también estaba la respuesta. Hay sólo tres versículos que empiezan y concluyen con la letra "Nun" como sucede con el propio nombre de Naamán. El primero de ellos está en nuestra Perasha: "Nega Saraat Ki Tihie Beadam Vehuba el Hacohen" (Vaikrá 13) ("si aparece lepra en la persona, debe ser llevado ante el Cohen"); el segundo se encuentra en el Sefer Debarim 18: "Nabí Mikirbejá Meajejá Kamoni Iakim Lejá Hashem Elo-keja Elav Tishmaún" ("un profeta de tus propios hermanos te pondrá Di-s y a él escucharás"). El tercero se refiere a cuando las tribus de Gad y Reubén le pidieron a Moshe habitar del otro lado del Jordán: "Najnu Naabor Jalusim Lifné Hashem Erez Kenaan Veitanu Ajuzat Najalatenu Meeber Laiarden" (Bamidbar 32) ("nosotros cruzaremos armados delante del Eterno a la tierra de Kenaan y con nosotros quedará la posesión de nuestra heredad de la parte de esta orilla del Jordán"). Uniendo los versículos encontramos la relación: si se presenta un caso de lepra (primer versículo) y se presenta delante del profeta (segundo versículo), la solución es bañarse en el Iarden (como lo refleja el tercer versículo).

¿Cuál fue la reacción de Naaman ante el consejo del profeta Elisha? Se enfureció y dijo: "Pensé que saldría hacia mí con el nombre de Hashem su Di-s y pondría su mano en los lugares enfermos y los curaría... ¿No son acaso mejores Abaná y Parpar -ríos de Damasco- que todas las aguas de Israel? ¡En ellos me bañé y no me purifiqué!". ¿Por qué tuvo ese rechazo Naaman? Si de todas formas estaba perdido y no tenía solución, ¿qué perdía con probar la receta de Elisha? Nuestros Sabios analizan profundamente los versículos y llegan al punto central: la furia de Naaman se originó en que Elisha no le había dicho personalmente la forma en que se curaría, sino que lo había hecho por medio de un emisario. Era preferible para él regresar leproso a su país, pero no le perdonaría a Elisha que no le hubiera dispensado la honra que creía merecer. Lo que la Mishná en Abot comenta: "la envidia, la ambición y la búsqueda del respeto sacan a la persona del mundo", no sólo se refiere al mundo venidero, sino que como en el caso de Naaman, no le permiten vivir en sociedad apartándolo también del mundo terrenal. Una prueba contundente de esta reacción negativa de Naaman es el comportamiento de los sirvientes que lo acompañaban. Ellos le dijeron: "Si te hubiera pedido algo difícil igualmente lo hubieras hecho. ¡Con más razón sumérgete y purifícate!" (Melajim 2-5). Ellos -al no estar sobornados por la búsqueda del respeto personal- comprendieron que nada se perdía con probar.

Analicemos la actitud positiva de Naaman. En el momento de recibir el reproche de sus sirvientes no los hizo callar ni les gritó. Por el contrario, se dio cuenta de su error, se avergonzó por su actitud y se sumergió siete veces en el Iarden como le había dicho el profeta Elisha. Instantáneamente "su cuerpo volvió a ser como el cuerpo de un pequeño joven y se purificó", enseñándonos que incluso para aquel que está atado a la ambición de la honra hay esperanza si sólo está dispuesto a escuchar el reproche. Precisamente, Naaman después de comprobar su curación fue el único que reconoció la existencia de Di-s de entre todos los soldados y esclavos que lo acompañaban y decidió no servir más idolatrías a partir de ese instante. ¿Y sus sirvientes? ¿Acaso no habían visto lo que sucedió? ¡Siguieron siendo idólatras! Lo que sucedió es que sólo aquel que había soportado en carne propia el sufrimiento, pudo liberar su mente de las sogas que lo ataban a un camino incorrecto en la vida. Para los sirvientes fue una simple historia -interesante por cierto- pero que no les modificaría la actitud en la vida.

Si creemos que las malas cualidades como las que mencionamos pueden existir sólo en aquellas personas que no tienen conocimientos sobre la Torá, nos equivocamos.Incluso los grandes Sabios deben trabajar sobre sí mismos para poder superarlas, ya que de lo contrario toda la sabiduría que posean no será valedera en el momento de la ambición o deseo. Es lo que sucedió con Guejazí, el alumno predilecto del profeta Elisha. Cuando vio que su Rab no aceptaba la ofrenda que Naaman quería darle, corrió detrás de él pensando que Elisha no se daría cuenta y le dijo a Naaman: "mi señor me envió para decirle que llegaron dos jóvenes profetas del monte de Efraim, déme por favor para ellos un pan de plata y dos cambios de ropas". La desesperación del dinero lo perdió. Naaman lo hizo jurar y le dio dos panes de plata además de la ropa y Guejazí regresó ante Elisha luego de haber escondido su botín. El profeta Elisha desde su lugar sabía todo lo que había hecho y le dijo cuál sería su castigo: "La lepra de Naaman se pegará a ti y a tu descendencia eternamente, y salió (Guejazí) delante de él (Elisha) leproso como la nieve" (Melajim 2-5).

Es cierto que Guejazí era el mejor alumno de Elisha. Pero, ¿de qué le sirvió? Al no vencer a su ambición y egoísmo terminó siendo un leproso sin solución. Se imaginaba que él seguiría el camino de Elisha y no quería que nadie más aprendiera de su maestro. Se paraba fuera del lugar en donde su maestro enseñaba e impedía el ingreso de los otros alumnos diciendo que no había novedad alguna en lo que enseñaba, sino que siempre repetía lo mismo. Su egoísmo lo perdió, quería que nadie estudiara para así poder destacarse y sobresalir. Un maestro o un sabio pueden elevarse sobre sus alumnos de dos formas: la primera es positiva y consiste en crecer ellos mismos continuamente. De esta forma sus alumnos siempre los necesitarán, ya que no se quedarán estancados en sus conocimientos. La otra forma es negativa, es lo que quería Guejazí, que nadie creciera y desarrollara sus conocimientos para así estar siempre arriba de todos. Hasta tal punto llegó el egoísmo de Guejazí que dos capítulos más adelante del libro Melajim 2, el profeta nos comenta un terrible suceso. El pueblo de Israel estaba sitiado por el ejército de Aram y el hambre hacía estragos entre los Iehudim. Guejazí con sus tres hijos leprosos estaban fuera de la ciudad, ya que por esa enfermedad no podían ingresar allí. En un momento de desesperación, decidieron ir al campamento de Aram en busca de alimentos para poder sobrevivir, puesto que de todas formas no tenían otra alternativa y morirían igualmente. Sucedió un milagro y Hashem hizo escuchar voces de carros y de caballos como si fuera que un ejército grande y poderoso estaba atacando a los hombres de Aram, que temerosos escaparon dejando todas sus pertenencias y alimentos. ¿Cuál fue la actitud de Guejazí y sus hijos? ¿Acaso no debían ir corriendo a avisar al pueblo de Israel que estaba desfalleciendo de hambre? ¡Cuántas muertes se podrían haber evitado avisando un segundo antes que había comida disponible para todos! ¡Cuántos niños hubieran salvado sus vidas! Sin embargo, Guejazí prefirió pasar toda esa noche comiendo, tomando y ocultando el mejor botín para él y sus hijos. Sólo al otro día y por temor al castigo que podría recibir del rey de Israel, decidió ir a avisar el milagro que había sucedido. Otra vez el egoísmo lo perdió, la lepra externa que sufría era el fiel reflejo de la lepra interna de su alma.

¿Cómo hacemos para no envidiar? Los ángeles no envidian, pero el ser humano... ¡Es imposible! No, es posible. Sólo debemos saber un secreto y es el siguiente: el error fundamental es creer que todo lo bueno lo poseen los otros. Observamos la riqueza y el bienestar de nuestros vecinos y nos olvidamos de buscar la riqueza que está en nuestro interior. Analicemos todo lo positivo que Hashem nos dio: nuestra familia, los hijos educados en el camino de la Torá que asegurarán nuestra eternidad, nuestro sustento, la salud que Di-s nos otorga, la paz de nuestro hogar a pesar de las dificultades que puedan existir. Cada uno de nosotros tiene éstas o muchas otras cosas más que valorar en lugar de observar y luego envidiar al prójimo. Un Bet Hakeneset construido en Praga (Checoslovaquia) posee una chapa en su exterior con la siguiente historia: Rab Iekel de Praga soñó varias veces que había un tesoro debajo de un puente de una ciudad vecina. Luego de explicarle a su señora quien no podía comprender el comportamiento de su esposo, decidió viajar a buscar el tesoro que sus sueños le anunciaban. Cuando llegó al lugar, los soldados del rey no lo dejaban pasar ya que el camino llegaba hasta el propio palacio del rey. Desesperado, les explicó lo que sucedía y uno de los soldados le respondió: "¡Judío necio! ¿Acaso crees que los sueños son verdaderos? Yo mismo he soñado durante varias noches que debajo del horno de la casa de un Iehudi llamado Iekel que vive en Praga existe un tesoro. ¿Acaso según tu idea debería salir a encontrarlo? ¡Vuelve a tu casa!". Rab Iekel se dio cuenta del mensaje y rápidamente regresó a su casa, rompió su horno y encontró un tesoro con el que construyó ese Bet Hakeneset y escribió en la entrada lo que le había sucedido.

Se trata de la misma enseñanza que mencionamos: no debemos buscar la riqueza del otro lado del río, no debemos envidiar a los que se encuentran alrededor nuestro, sino que debemos observar todo lo que Hashem con su bondad nos concedió. Así encontraremos la felicidad y la dicha de estar contentos con lo que el Todopoderoso determinó que nos correspondía. Seremos queridos y apreciados por los que nos rodean y por sobre todo, encontraremos esa tranquilidad invalorable que aquellos que tienen su alma leprosa nunca alcanzarán.
TAZRÍA-METZORÁ
“Habló Hashem a Moshé y a Aharón para decir: Si una persona tuviese en la piel de su carne una mancha clara…”. (Vaikrá 13:1-2).
La persona que contraía la enfermedad de Tzaráat (similar a la lepra) tenía prohibido entrar en el Santuario. Por consiguiente, cuando el color de la piel indicaba que podría estar aquejada de la enfermedad, era examinada por un Cohén. Él revisaba las manchas o costras de la piel, si no podía dar un veredicto definitivo, la persona era aislada durante siete días y luego el Cohén la revisaba nuevamente. Si la apariencia de la piel permanecía igual, el enfermo era confinado por otros siete días. Luego se realizaba un examen final. Si la marca no se había extendido, la persona era declarada ritualmente pura.
Si las manchas se habían difundido, la persona era declarada Metzorá, quiere decir, enferma de Tzaraat. Entonces lo enviaban fuera del campamento de la congregación, con las ropas rasgadas, y el cabello desgreñado. Se le indicaba que gritara "impuro, impuro", como advertencia para que los demás no lo tocaran. La persona contaminada tenía prohibido entran en el Santuario o tocar objetos sagrados.
Cuando la enfermedad disminuía, la persona era examinada nuevamente por un Cohén, fuera del campamento, para asegurarse de que la recuperación era completa. La persona afectada debía realizar un procedimiento de purificación que duraba ocho días, se acercaban los Corbanot correspondientes. Terminado el proceso era declarado puro y retornaba a la comunidad.
Si bien la enfermedad de Tzaraat constituye una enfermedad sobrenatural que se enviaba a las personas para prevenir diez pecados capitales, entre ellos el de hablar Lashón Hará. Gracias a la misericordia del Todopoderoso, la enfermedad no atacaba de inmediato el cuerpo del pecador. Primero, le daba una advertencia al infectar las paredes de la casa del pecador, si aparecían súbitamente ulceras verdes o rojas, la casa era cerrada por siete días. Si las marcas se extendían, las piedras afectadas eran reemplazadas por unas nuevas, y las infectadas las arrojaban fuera del campamento en un área especialmente establecida. Si aún quedaban signos de Tzaraat en las paredes, todo la casa era demolida y sus materiales arrojados el mismo lugar.
Si el dueño no hacía caso de la advertencia y no hacía Teshubá, entonces la enfermedad se propagaba en cualquier otro artículo de lino, lana o cuero, se presentaba bajo la forma de manchas color verde profundo o color rojo oscuro o la combinación de los dos colores. La prenda debía ser presentada ante el Cohén, la apartaba por siete días y luego la analizaba de nuevo, si las manchas seguían extendiéndose lo declaraba impuro, y las prendas debían ser quemadas. Si mostraba remordimiento por sus pecados, la enfermedad finalizaba, pero si no, esta se manifestaba en su cuerpo.[i]
Los Jajamim nos enseñan que los castigos son la forma en la que Hashem nos recuerda la naturaleza transitoria de este mundo y nuestra tarea verdadera que es la de servirlo. Tanto los adultos como los niños, olvidan fácilmente la realidad. A un ser humano que recibe paz y felicidad en forma constante, generalmente se olvida de donde proviene toda esa bonanza y se duerme espiritualmente. Queda totalmente absorto por la atención a sus deseos físicos de confort y lujo. Si no fuera por aquellos “inconvenientes” que nos hacen recordar al Todopoderoso, seríamos arrogantes y vanidosos, y actuaríamos como si la vida en este mundo nos duraría para siempre. Los “castigos” nos recuerdan la total fragilidad de nuestra existencia, y nos damos cuenta del hecho de que le debemos al Creador cada suspiro que damos.[ii]
Las llamadas de atención que la persona recibe, son para su bien, le sirven para curar las enfermedades del alma que lo hicieron tropezar. Justamente esto lo vemos en nuestro tema. Al volverse leprosa la persona, se avergonzaba y debía apartarse de toda la comunidad, estar solo, y sin hablar con nadie, siendo esa la única forma de romper el orgullo que lo hizo considerarse mejor que su compañero para criticarlo.
El "Yehudí Hakadosh" MiPashisja le encomendó una vez a su discípulo, Rabí Simja Bunim, que emprendiera un viaje a determinado lugar. Obedeciendo a su Rab, y sin preguntarle por qué ni para qué, Rabí Simja Bunim arribó a la ciudad en compañía de unos Jasidim.
Cuando llegaron a una posada, solicitaron de su dueño alimentos lácteos. "Hoy no tengo ni leche ni queso", informó el hostelero, "Pero he preparado una sabrosa comida a base de carne de res". Rabí Simja Bunim y sus Jasidim se miraron un instante."¿Y quién es el Shojet?”, le preguntaron. “¿Tú lo conoces bien?". Y de allí comenzaron a caerle al hostelero una lluvia de preguntas.
"¿Es totalmente Kasher esa carne?, ¿La Shejitá está efectuada de acuerdo a las estrictas normas de la Halajá?, ¿Se cuidaron en esto y aquello para el salado? ¿Quiénes y cómo la cocinaron…?". En ese instante, surgió una voz a sus espaldas. Era la de un humilde Yehudí que había estado escuchando la conversación. "¡Queridos hermanos, en verdad los felicito!", declaró. "Me gustaría saber si, así como investigaron tanto antes de que algo pase por sus bocas desde afuera para adentro, hacen lo mismo con las palabras que van de la boca para afuera. Antes de hablar, ¿Se informan sobre si la Halajá permite que digan lo que quieren decir...?". Cuando hubo escuchado aquello, Rabí Simja Bunim se dio cuenta que su Rab los había enviado ahí para que aprendan algo que les iba a servir para toda la vida…. © Musarito semanal
“El silencio es el más bello de los sonidos”.[iii]



[i] Midrash Tanjumá
[ii] Mesilat Yesharim
[iii] Rabí Menajem Méndel de Kotzk

PURO DE COMIENZO A FIN


 La Parashá de Tzría y Metzorá, que generalmente están unidas, se dividen en dos partes. La primera parte trata de la mujer que da a luz a un niño y en el octavo día de su nacimiento lo circuncida. La segunda parte trata del Metzorá (leproso). Nuestros sabios dijeron que las letras de la palabra Metzorá son las iniciales de las palabras que conforman la frase: Motzi Ra Meha Pe Sheló, o sea, habla lo malo por su boca. La mayoría, de las charlas que tratan del Lashón Hará (cuide su lengua) se sacan de esta Parashá. Por ultimo, se refiere a la mujer que queda impura por su menstruación y al hombre que queda impuro por haber tenido un fluido.
 ¿Qué tienen en común todos estos temas? Primero tuvo que haber tratado todos los temas concernientes a la mujer, recién parida, menstruando, etc, y después del leproso, ¿por qué?, ¿qué tienen en común el leproso y el que habla mal de los demás?
 Todo esto lo entenderemos según lo que explica el Zohar: La boca superior está unida a la boca inferior. [Es importante informarles a los padres que esta charla no es para niños]. El cuerpo humano está compuesto por un canal que empieza en nuestra boca (la boca superior) y culmina en los genitales (boca inferior). Todo lo que entra por una de las bocas, sale por la otra. El Zohar dice que aquel que pueda cuidar su boca con cosas de santidad y pureza, automáticamente está cuidando la boca inferior, porque es el mismo canal.
 Por eso, en todas las parashiot que hablan de la boca, está estrictamente relacionada la otra boca mencionada anteriormente.
 Por ejemplo, en nuestra Parashá, vemos cómo al principio se refiere a la mujer que da a luz, después circuncida su hijo y esta queda impura por un lapso de tiempo por la sangre que desprende, etc. Todos estos temas se relacionan con la boca inferior. Después empieza a relacionarlo con la persona que habla mal de los demás, por su boca superior. Al final, otra vez vuelve la Torá a hablar de la boca inferior, trayéndonos las leyes de la mujer cuando menstrua, el hombre que está impuro por fluidos, etc. Si unimos toda esta información, con los datos de la última Parashá (Sheminí), encontraremos algo increíble. Allá se está hablando de las comidas prohibidas de ingerir, que están relacionadas con la boca superior. Vemos, entonces, que la Torá al final de la Parashá Sheminí está hablando de la boca superior. Al principio de la Parashá Tazría está hablando de la boca inferior. En la Parashá Metzorá (leproso) habla de la boca superior y al final de esta misma Parashá se habla de la boca inferior.
 Existe una estricta y clara relación entre ambas bocas. Por un lado aprendimos que si nos cuidamos de qué meter en nuestra boca podremos estar tranquilos de lo que saldrá por la otra. También aprendimos que si no cuidamos lo que sacamos por nuestra boca, lo que salga por la otra tampoco será muy bueno.
 Es decir, aquel que cuida su boca superior, bien sea cuidándose de lo que come y de lo que saca por ella, tiene mayor respaldo que aquel que no se cuida para nada de estas cosas, ya que las pruebas de adulterio, expulsar semen en vano, relaciones en períodos de menstruación, etc. por las que atraviesa la persona, diariamente, son muy grandes y si alguien se cuida de qué comer, de bendecir antes y despues, de no hablar mal del compañero, de no decir groserias, de no maldecir a nadie, le será mucho más facil cuidar su boca inferior.
 Segundo ejemplo: En la parashá de Noaj, la Torá nos enseñó dos cosas: hay animales puros e impuros, que debemos hablar en un lenguaje limpio. Es decir, Dios le dijo a Noaj que tomara siete parejas de animales puros y dos de los NO PUROS. Dios le dijo así para no pronunciar la palabra impuro.
 ¿Por qué allí la Torá nos enseñó eso? Porque esa generación era muy corrupta y prostituida, “Ki Ishjit Kol Basar Et Darkó Al Haaretz – Porque se corumpió el camino de todo humano en la tierra” ( ). Pecaron al mezclarse entre ellos. Por eso la Torá lo dijo allí: si cuidas lo sacas por tu boca, te cuidarás de lo que salga por la otra.
 A Noaj se le calificó como justo, ya que se cuidó mucho de no hacer esas cosas. Igual que a Yosef, se le llamo justo ya que no cayó en las redes de la esposa de Potifar. Supieron guardar su pacto con Dios.
 Al final de esa parashá está escrito que Noaj se emborrachó, no se cuidó de lo que metió por su boca y la consecuencia fue que su hijo Jam lo castrara, aunque según otro comentarista, Jam violó a su padre Noaj. Por no haber cuidado su boca superior, su boca inferior se perjudicó.
 El último ejemplo (hay muchos más, pero no quisiera alargar). ¿Por el mérito de qué salimos de Egipto? Si analizamos, encontraremos dos motivos principales. Bené Israel no cambiaron sus nombres, su idioma, rezaron a Dios y los escuchó. El segundo motivo es porque no se asimilaron y por el mérito de las mujeres justas, Am Israel se liberó.
 Aquí volvemos a ver que por cuidar su boca superior, por hablar siempre en el idioma de sus ancestros y por rezarle a Dios, ¿cuáles fueron las consecuencias? Ninguna mujer se prostituyó con un egipcio, no habia matrimonios mixtos, y además daban a luz muchos niños grandes y fuertes, como lo explican los midrashim. La ventaja que tenía el hablar el idioma de sus ancestros, Lashon Hakodesh – Lengua Santa, era que les transmitía santidad. Explica el Rambam que el motivo por el que transmitía santidad, es porque en el hbreo biblico no existen palabras que designen los miembros sexuales de la persona.
 La Torá se preocupó de contarnos la historia de una pareja que rompía con los patrones establecidos: la mujer era Shulamit Bat Dibrí y el marido era Datán. Shulamit fue la única mujer que se acostó con un egipcio y de esta relación nació de esta relacion, un niño. ¿Por qué precisamente ella? Los midrashim explican que su nombre Shulamit, viene de la palabra Shalom – Hola, Bat Dibrí – Hija de Dibrí – Habladora. Es decir, ella saludaba a todos los egipcios que pasaban por su lado, pero no era un saludo cortés, sino que era un saludo que se alargaba con una conversación, lo que no se considera recato para una mujer judía. Su marido Datán fue el que acusó a Moshé con el Faraón, diciendo que había matado a un egipcio, forzando a que Moshé se escapase. Así que en una pareja como esta, que no cuidó lo qué sacar por sus bocas superiores, no es de extrañar que no se cuidó con sus bocas inferiores.
 Debemos cuidar el canal desde su comienzo hasta su final. Por eso ambos extremos se llaman boca. En hebreo, palabra y circuncisión, se dice Milá, para enseñarnos que para cuidar nuestro pacto debemos cuidar nuestras palabras.
 Cuidemos nuestras bocas superiores, hablando bien, comiendo Kasher, diciendo las bendiciones de las comidas, y así Dios nos ayudará a cuidar nuestra boca inferior, que es el lugar más santo del cuerpo. Tal y como nuestros patriarcas lo hicieron, cada vez que necesitaban jurar, ponian su mano encima de su boca inferior como garantia de su juramento, ya que es santa. Pero si no lo cuidamos entonces se convierte en el lugar más impuro del cuerpo, Dios nos libre.
 “Que sea la voluntad de Dios, que podamos mantener siempre el canal puro desde su comienzo hasta su final. Amén.”

NUESTRA DESCENDENCIA


 Nuestra Parashá trata de una mujer que da a luz a un niño o a una niña. Nuestros sabios explican, que cuando la pareja se une, va un ángel hasta Dios y le pregunta si la mujer se quedará embarazada de esta relación o no. Si Dios responde que sí, el ángel pregunta: ¿qué tipo de neshamá (alma) le van a introducir a esa criatura? En los cielos hay un depósito de almas, de distintos niveles. Hay almas de los mundos Haziá, Yetzirá, Briá y Hatzilut.
 De seguro que todo padre quiere para sus hijos el alma más pura y elevada que exista. ¿Cómo hacer para que esa próxima criatura tenga un alma especial?
 Muchos piensan que depende de la educación recibida, pero en estas líneas leeremos que mucho antes de la compenetración de los padres, ya se esta decidiendo el futuro espiritual de esa criatura.
 Antes de empezar a explicar, les pido a los padres no molestarse, ya que estas palabras son tomadas del Zohar y del Talmud. No fueron dichas para crear categorías entre los judíos, sino que fueron dichas para que sepamos cómo tener hijos con almas especiales. Muchas veces vemos que hay niños que tienen tendencia a acercarse a las cosas religiosas, por ejemplo, alos que, les gusta rezar, decir kidush, estudiar Torá, etc. y hay niños que, por el contrario, se alejan de estas cosas de una manera inexplicable. ¿Cuál es el motivo? ¿Cuál es la explicación verdadera?
 Todo empieza en la época en que la mujer queda impura por su menstruación. Si los padres se cuidan de no tener relaciones matrimoniales en esos días, entonces la criatura será inducida por un camino de pureza, es decir, empieza su vida con el pie derecho. Pero si no se cuidan, Dios nos guarde, esa próxima criatura empezará su camino con impurezas espirituales.
 La segunda etapa se da en el momento en que ambos se juntan. Los pensamientos de los padres influyen en el tipo de alma del feto. Si sus intenciones son buenas, es decir, están pensando en cumplir la mitzvá de multiplicarse, dice el Zohar que, en ese momento, Dios le ordena al ángel Gabriel traer un alma especial para ser introducida en ese niño, y si no son buenas, sino que lo son para satisfacer sus deseos personales, el alma introducida será otra.
 La tercera etapa se da en los meses de embarazo. Todo lo que la mujer escuche, influye en el futuro del niño. Incluso los científicos, hoy en día, están de acuerdo. Por eso verán que muchas mujeres judías, durante el embarazo, escuchan música jasídica y clases de Torá, para introducir en su hijo cosas puras.
 Hay una Mishná en Pirké Avot ( ); le dijo Rabi Yojanán a Rabi Yehoshua: Dichosa la que te parió. Explican que Rabi Yehoshua llegó a niveles espirituales muy altos, a niveles de sabiduría gracias a que su madre, cuando estaba embarazada de él, iba a los Bet Midrash y a las sinagogas para que su hijo se alimentara de cosas espirituales. Después se paraba en las puertas de estos sitios y le pedía a los rabinos que bendijeran a ese feto que fuera un Talmid Jajam muy grande.
 Así también influye todo lo que la madre ingiera. Cuando la madre come comida buena lo alimenta, mientras que las bebidas alcohólicas, cigarrillos o drogas (Dios nos libre) le hacen daño al feto. Si la madre come carne Terefá (No Kasher) daña el alma de su hijo y si como Kasher lo ayuda muchísimo. Por eso es que nuestra Parashá está unida a la Parashá que trata de las comidas permitidas y de las prohibidas, porque lo que injieran influye mucho en los niños. En el tratado de Yomá 84b se narra una historia que nos explica bien nuestro tema. A dos mujeres embarazadas, se les antojó comer en Yom Kipur y mandaron a preguntar a Rabí Yehudá si podían comer o no. Rabí Yehudá pidió que les explicaran a estas señoras la importancia de no comer en Kipur. Finalmente, una comió y la otra se abstuvo. La diferencia se vió después, la mujer que no comió en Yom Kipur tuvo el mérito de tener un hijo como Rabi Yojanán y la otra tuvo un hijo sencillo, igual que el resto de los niños.
 Esto nos lo trajo la Guemará para que veamos la importancia de los alimentos consumidos en la formación espiritual y física del niño.
 La cuarta etapa se da después del parto. En nuestra Parashá está escrito que el octavo día hay que circuncidar al niño, ¡Qué importante es y cuánto influye la circuncisión en el niño! Hay la costumbre de que la noche previa a la circuncisión vengan los hombres, a la casa del niño; a estudiar un poco de Zohar para protegerlo y para prepararlo para la circuncisión. En la circuncisión es importante escoger a un Mohel adecuado, un Sandak temeroso de Dios, ya que sus personalidades influyen en el niño, por eso está escrito en la halajá ( ) que la costumbre es buscar un Mohel temeroso de la palabra de Dios, y el Sandak que sea también temeroso de Dios y justo, para que sus buenas cualidades influyan en la personalidad del niño.
 No solo eso es necesario, sino que la circuncisión como tal tiene que ser bien hecha. Hoy en día, hay muchos padres que quieren una circuncisión sin sangre, incluso existen rabinos que lo permiten, pero no podemos olvidarnos de las palabras del Zohar: Las gotas de sangre derramadas por el niño en el día de su circuncisión, los ángeles las guardan por si en el futuro ese niño atraviesa por alguna enfermedad difícil (Dios nos libre), ellos van donde Dios y le dicen: ¿A este niño que derramó su sangre, por orden tuya, con tan solo ocho días de nacido, le va a mandar este sufrimiento? Entonces en ese momento Dios se apiada y hace que la enfermedad vaya desapareciendo. Por eso decimos en la circuncisión “Bedamaij Jayí – Con tus sangres viví).
 El broche de oro se cierra en el momento en que se le asigna un nombre, bien sea niño o niña, un nombre del Tanaj, un nombre judío.
 Vemos que a partir de los ocho días de nacido, el bebé, ya tiene definida su alma. Si es pura, semi pura, etc, pero dependiendo de si mantenemos la misma línea empezada, dándole una educación apropiada de Torá. 
 Es importante destacar que aquellos que nacieron de padres que no supieron cuidar todas estas etapas fielmente, no significa que son unos malvados, sino que son como unos diamantes y algunos requieren de mayor esfuerzo para pulirlos que otros. 
 “Por eso no nos queda más que pedirle a Dios que podamos hacerle la vida más fácil a nuestros hijos, que su ascenso espiritual les sea mucho más sencillo, cumpliendo estos pasos a cabalidad, y así sean justos, ejemplos y luminarias de Israel. Amén.” 


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LA CUENTA DEL OMER


Está escrito en la Torá: Y contaréis para vosotros desde el día siguiente del Shabbat, del día en que habéis ofrecido el ´omer, siete semanas completas (Vaikra 23,15). Afirman nuestros sabios (Menahot 65b) que el día siguiente al Shabbat a que hace referencia el versículo es el día siguiente al primer día de Pesah, pues también el día festivo recibe el apelativo de Shabbat. Debido a esto es que comenzamos a contar el ómer a partir de la noche del dieciséis de Nissan, o sea la segunda noche de Pesah, lo cual constituye un precepto de la Torá que se extiende siete semanas, o sea cuarenta y nueve días, hasta la festividad de Shabuot.

De todas formas, siendo que está escrito: Contaréis para ustedes siete semanas desde el comienzo de la siega de la hoz en las mieces, comenzaréis a contar siete semanas (Debarim 16,9), el precepto del ómer comienza con la siega del cereal en épocas en que se hallaba construido el sagrado templo para ofrecer la ofrenda correspondiente; sin embargo en la actualidad, en las que lamentablemente no disponemos de nuestro Templo el precepto de la cuenta del ómer permanece sólo como una institución rabínica en recuerdo del sagrado Templo. Por lo tanto, en el texto de “leshem Yhud…”  que prologa  la cuenta del ómer es apropiado omitir el párrafo que dice “y contaréis para ustedes como está escrito en la Torá” pues en la actualidad dicha cuenta no es un precepto de la Torá (y aún cuando de acuerdo a la opinión de Ramba”m y otros comentaristas no existe relación alguna entre la cuenta del ómer y la cosecha del grano por lo que la cuenta del ómer se consideraría un precepto activo de la Torá incluso en la actualidad, de todas formas a los efectos halájicos no se dictamina según esta opinión sino como lo legisla Maran en el Shuljan Aruj, donde afirma que la cuenta del ´omer en la actualidad es un precepto rabínico, pues asi lo sostienen Rab Hay Gaón, Tosafot, Rabbenu Asher, Rashb”a, Ra”n, y otros).

El precepto de la cuenta del ´omer se refiere a cada uno de los días del ´omer –que median entre Pesaj y Shabuot- por lo que pronunciamos la bendición correspondiente cada día previo a la cuenta. Sin embargo, según la opinión de la obra Halajot Guedolot la persona que omite uno de los días la cuenta del ´omer no puede continuar bendiciendo los días siguientes ya que la cuenta debe realizarse en forma consecutiva y si omite un día pierde la secuencia numérica y por lo tanto no se considera una cuenta consecutiva. A los efectos halájicos asumimos que aún si dejó de contar uno de los días puede continuar con la cuenta, sin embargo, debido a la regla halájica que establece “safek berajot lehakel” -ante la duda en una bendición evitamos pronunciar el nombre divino en vano- tomamos en cuenta la opinión de la obra Halajot Guedolot y por lo tanto quien haya olvidado un día la cuenta del ´omer podrá continuar la misma sin embargo deberá omitir la correspondiente bendición.

El tiempo para la cuenta del ´omer es la noche. Si hubiese olvidado en la noche contar el ´omer podrá contarlo durante el día omitiendo la bendición, y a partir del día siguiente podrá continuar contando con la bendición correspondiente. 

Las mujeres que deseen contar el ´omer podrán hacerlo sin pronunciar la bendición. En las siguientes entregas desarrollaremos más detalles al respecto.

USOS Y COSTUMBRES DURANTE LOS DÍAS DEL ´OMER


Es una costumbre generalizada en todas las comunidades judías no contraer enlace desde el comienzo del ´omer hasta el día treinta y cuatro del mismo.

En las responsas de lo gueoním (s. IX-XII) se cita como origen de esta costumbre el duelo, debido (Yebamot 62b) a la muerte de doce mil parejas de alumnos de Rabí Akivá que fallecieron durante este período -entre Pesah y Shabuot- por no haberse dispensado respeto mutuamente, todos ellos fallecieron en una plaga de "askara" -aparentemente difteria-.

El motivo por el cual a partir del día 34 del ´omer se puede contraer enlace lo hallamos en la obra Manhig (compuesta por Rabí Abraham bar Natan Hayarhí, vivió en Lunel en el año 1215) quien cita en nombre de Rabí Zerahya Halevy que halló un libro antiguo proveniente de España en el que se afirma que todos estos alumnos murieron en el lapso que transcurre entre Pesah y el treinta y cuatro día del ´omer. Y así lo afirman otros de los primeros grandes comentaristasdelo cual se infiere que los usos de duelo culminan el día treinta y cuatro por la mañana.

La costumbre entre las comunidades ashkenazitas, como dictamina Ram"a (cap. 493) es contraer enlace a partir del día 33 del ´omer, pues sostienen que la mortandad de estos alumnos culminó el día 33 como lo afirman otras grandes autoridades, entre ellas la obra citada obra Hamanhig. En incluso a partir de la noche del 33 hay comunidades ashkenazitas que autorizan contraer enlace.

Está permitido realizar un banquete de compromiso ("tenaím", en que se oficializa el noviazgo) durante los días del ´omer, incluso con instrumentos musicales. El banquete de compromiso posterior, que se realiza después de los citados "tenaím", es permitido realizarlo sin utilizar instrumentos musicales.
Es consabida la costumbre de no cortarse el cabello durante el ´omer, en las comunidades ashkenazitas hasta el 33 del mismo y entre los sefaradim hasta el 34 por la mañana (como ya lo referimos en relación a los casamientos).

Algunos sefaradim adoptaron en este particular la costumbre ashkenazita y se cortan el cabello el día 33 del ´omer, los que así acostumbran tienen argumentos en los que  basarse.

Las personas piadosas se abstienen durante el ´omer incluso de afeitarse, sin embargo algunos son más permisibles en este sentido pues la barba les causa una gran molestia. Y escribe el Radba”z (s. XV) que aquellas cuestiones que no son una prohibición rabínica específica sino una costumbre, si la misma causa contrariedad es posible permitirla. De todas formas, lo apropiado es conservar esta costumbre ya que fue observada tradicionalmente por todos nuestros antepasados.
 
Las mujeres no se hallan incluidas en la prohibición de cortarse el cabello durante el ´omer, pues incluso durante el duelo que se guarda por un pariente en el que los hombres tienen prohibido cortarse el cabello durante treinta días, las mujeres no se incluyen en la prohibición, como lo legisla Maran en el Shuljan Aruj, por lo que durante el ´omer menos aún las afecta la costumbre de no cortarse el cabello. Lo mismo aplica para el período de las tres semana que transcurren desde el diecisiete de Tamuz hasta el nueve de Ab en el que la prohibición de afeitarse afecta sólo a los hombres y las mujeres tienen permitido hacerlo. 

LAS MUJERES EN LA CUENTA DEL OMER



Es conocida la regla halájica que establece que las mujeres se hallan exentas de todos los preceptos que poseen un tiempo limitado para su observancia –mitzvat asé shehazeman gueramá- como el caso del Tzitzit el cual aplica sólo durante el día, o el Lulav que se observa exclusivamente en Sucot, etc. A excepción de algunos preceptos rabínicos como el encendido de las luminarias de Janucá, o la lectura de la Meguilá en Purim pues ellas fueron partícipes de los milagros que ocurrieron en esas fechas. Sin embargo, en forma general están exentas de todos los preceptos delimitados en el tiempo, por lo que se hallan exceptuadas de la cuenta del ´omer ya que se trata de un precepto que posee un tiempo determinado, dese Pesaj hasta Shabuot. Y así como la mayor parte de pueblo de Israel se halla exento de cumplir los preceptos inherentes a los cohanim y los leviyim, de la misma forma las mujeres están exentas en este tipo de precepto ya que no fueron encomendadas en la Torá.

De todas formas, surge del comentario de distintas autoridades rabínicas que aún cuando las mujeres se hallan exentas de este tipo de preceptos si desean cumplirlos pueden hacerlo, por ejemplo en este caso la cuenta del ´omer, o el precepto de la Sucá el cual es observado por numerosas mujeres aún cuando se trata de preceptos limitados por el tiempo –sheazeman gueramá-.

Aparentemente, esta práctica se opone a la afirmación rabínica (Shabbat Yerushalmi  cap. 1 inc2) que dice: “Todo el que se halla exento de cierta observancia y aún así la practica, es denominado vulgar”. Según esto, sería apropiado que las mujeres se abstengan de esta observancia. Es especialmente contradictorio este pasaje del Talmud con la opinión de Rabbenu Tam (nieto de Rash”i s. XII), Ramba”n (Gerona s. XIII) y otros, que escriben explícitamente que las mujeres pueden observar estos preceptos de los cuales se hallan exentas.


Nuestro maestro, Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, responde esta contradicción utilizando lo escrito por el Meiri (s. XV), quien escribe en su comentario sobre el tratado de Rosh Hashana 33ª que el pasaje que afirma que quien se halla exento de una observancia y aún así la practica se considera vulgar se refiere a aquello de lo que se hallan exentas todas las personas, lo que no es así en el caso de los preceptos “sheazeman gueramá” que sí deben cumplirlos los hombres y por lo tanto no se consideran vulgares las mujeres que los observan. Esta misma opinión es sostenida por el Ramba”n y otros. Por ello, también las mujeres pueden observar estos preceptos de los que se hallan exentas ya que son preceptos que en general son observados por los hombres.


De todo lo anterior, concluimos que las mujeres pueden observar el precepto de la cuenta del ´omer, así como lo hacen con los demás preceptos delimitados en el tiempo, con la salvedad de que no pueden bendecir sobre dicha observancia, pues a los efectos halájicos asumimos lo dictaminado por Maran en el Shuljan Aruj (cap. 17 y cap. 589) donde sostiene que las mujeres no deben bendecir sobre la observancia de los preceptos que se hallan exentas, y si así lo hacen estarían pronunciando el nombre de D-os en vano. Esto no aplica para las mujeres ashkenazitas para quienes Ram”a legisla en el Shuljan Aruj que pueden bendecir sobre la observancia de los preceptos sheazemán gueramá. 
 
Al margen de lo anterior, es preciso señalar que de acuerdo a la opinión de los maestros de la Kabalá no es adecuado en absoluto que las mujeres cuente el ´omer aún sin la correspondiente bendición, por lo que nuestra costumbre es que las mujeres no cuentan el ´omer en absoluto. 


QUIEN DUDA EN LA CUENTA DEL OMER


Ya hemos aclarado, que la persona que omitió un día la cuenta del ´omer no puede continuar con la misma, por lo menos pronunciando la bendición correspondiente. El motivo para ello es que discreparon los grandes comentaristas sobre si la cuenta del ´omer es un precepto extenso, que se extiende cuarenta y nueve días, o si cada día se considera un precepto independiente. Si consideramos esta última opinión nos resultaría que aún la persona que olvidó la cuenta de un día del ´omer puede continuar la cuenta con la respectiva bendición ya que cada día es considerado un nuevo precepto que no se relaciona con la cuenta del día anterior. Así como la persona que no se colocó los Tefilín –D-os no lo permita- un día, indudablemente debe colocárselos el día siguiente ya que no existe relación alguna entre la omisión de un día y la obligación que le compete el día siguiente. Sin embargo en este caso, si consideramos la cuenta del ´omer como un  precepto que se extiende por un lapso de cuarenta y nueve días, la persona que olvidó un día de contar el ´omer ya no podrá continuar con su cuenta, pues al perder un día no se considera su observancia íntegra, completa. Esta es la opinión de la obra Halajot Guedolot, quien sostiene que la persona que omitió un día en la cuenta del ´omer ya no puede continuar la cuenta de los días siguientes.

A los efectos halájicos, teniendo en cuenta que la mayoría de los grandes comentaristas disienten de la opinión del Halajot Guedolot, la persona que olvidó un día la cuenta del ´omer debe continuar contando los días siguientes. Sin embargo, siendo que la prohibición de pronunciar el nombre divino es sumamente grave, dictaminamos que aún cuando debe continuar contando el ´omer no debe pronunciar la bendición correspondiente –al sefirat ha´omer-a fin de tomar en cuenta la opinión de la obra Halajot Guedolot, sólo contará el día que corresponda, evitando así la posibilidad de pronunciar el nombre de D-os en vano.


De acuerdo a lo hasta aquí expuesto, y siendo que tomamos en cuenta la opinión de la obra Halajot Guedolot a los efectos de la bendición, nos resultaría que la persona que se halla en dudas si contó el ´omer, o se halla en dudas si contó correctamente, por ejemplo si rezó sólo en su casa y está en dudas si contó correctamente, aún cuando debe continuar con la cuenta del ´omer  no debe continuar pronunciando la bendición sobre los días siguientes, ya que de acuerdo a la opinión de la obra Halajot Guedolot  su cuenta ya no se considera un precepto completo (en el caso en que efectivamente haya olvidado la cuenta de un día).

Sin embargo, a los efectos halájicos no se debe proceder así, pues sólo en el caso en que de hecho olvidó un día del ´omer tomamos en cuenta la opinión del Halajot Guedolot y no se continúa pronunciando la bendición correspondiente. Pero si no posee la certeza de que olvidó la cuenta de un día, no es preciso tomar en cuenta la opinión del Halajot Guedolot pues de todas formas la mayor parte de los grandes comentaristas se expidieron en su contra.
 
En síntesis, si la persona se halla en dudas sobre si contó el ´omer el día anterior debe continuar contando el mismo con la bendición correspondiente, y sólo si posee la certeza que no contó una noche, o que contó en forma incorrecta, debe interrumpir de bendecir en las noches sucesivas.


Tomado de: http://www.halachayomit.co.il/SpanishRegister.aspx?From=BEEF09F7-23F7-4376-8C1C-6AF8120C9855



SOY EL NUMERO UNO
“...la mancha de lepra que tenga el hombre se la mostrará al Cohen”
(Vaikra 13,9) 
Estudiamos en el tratado de Negaim (al final del segundo capítulo) que la persona ve todas las manchas menos sus propias manchas. Esto está escrito sobre las manchas de lepra que podían aparecer en el cuerpo de la persona, y aunque esta persona sea un Cohen, que está capacitado para ver y reconocer estas manchas, de todas formas, su propia mancha no la puede distinguir. Y la Tora nos dice que hay que mostrarle la mancha al Cohen, y si él mismo es Cohen, que vaya y se la muestre a otro Cohen. De la misma forma estudiamos sobre los sacrificios que las personas tenían que traer al Beit Hamikdash: “la persona puede ver todos los primogénitos excepto los propios”, o sea, que cuando la persona revisa un animal para verificar que no tenga ningún defecto y sea, por consiguiente, apto para ser sacrificado, puede revisar cualquier animal que no sea de su propiedad, ya que tenemos miedo que si revisa uno propio, deje pasar (no sea lo suficientemente estricto) algún pequeño (o gran) defecto para no tener una pérdida material.
Los jajamim explicaron, sobre que la persona puede ver todas las manchas menos las propias, que nuestra naturaleza nos empuja a ver y reconocer los defectos de nuestros compañeros, pero dentro nuestro, está todo perfecto, nadie me puede superar, porque yo,soy el número uno.
Una persona puede ver el defecto de su compañero, hasta el más imperceptible está claro a sus ojos. Pero, cuando nos miramos al espejo, el más grande de los defectos no llegamos a ver. La Tora se refiere a esto, pero lo que permite es ver el defecto para llamarle la atención (con mucho tacto) y mostrarle la verdad, no para avergonzarlo o despreciarlo frente a otras personas.
Siempre, antes de criticar a nuestros semejantes, tenemos que usar algo que se llama “espejo”, allí podremos ver que nuestros problemas son mucho más serios, y a veces, solemos criticar a las personas sobre un tema que también nosotros debemos corregir, y eso está terminantemente prohibido. Ya dijeron los jajamim, para poder reprochar a una persona sobre cierto tema, necesitamos estar absolutamente limpios en ese aspecto, y eso es algo que nosotros, por nuestra cuenta, no podemos decidir...
Contaba el rab hagaon Israel Salanter ztz”l: un oficiante, que tenía mucha “Irat Shamaim”, muy temeroso de Hashem, se ofreció para estar al frente de los rezos de Iamim Noraim. Ya estaba parado al frente del Beit Hakneset y hacía escuchar sus plegarias, cuando su corazón comenzó a elevarse a causa de pensamientos de orgullo, que le “decían”: mirá, seguro que todos están alabando tu tonada, tu gran voz, la dulzura de tus rezos. En medio de esos pensamientos, se fortaleció su instinto bueno y “gritó” dentro de su corazón: ¿cómo es posible que sientas orgullo, y más, justo en el día de Rosh Hashana?
Esto lo despertó un poco pero al rato, el orgullo volvió a invadirlo. En verdad, la gente no estaba disfrutando de su voz, la mayoría estaba concentrado en sus propios rezos, y otros, que no estaban tan concentrados, en lugar de alabarlo se burlaban de él, si hubiera sabido lo que pasaba detrás suyo no tendría lugar para enorgullecerse.
El consejo para este caso, y para muchos otros, decía rabi Israel, es quitarse el talit que lo cubre para poder ver lo que ocurre detrás, que nadie está disfrutando de sus tonadas, al contrario, había también algunos que se burlaban. Entonces el orgullo se arranca de raíz. Y así es con todas las cualidades, nosotros solos nos “hacemos la película”, el ietzer hara está allí, en la puerta del corazón, busca nuestro punto más débil, la única salida es descubrir el manto que no nos deja ver la realidad...
El problema es que no siempre está en nuestras manos retirar lo que no nos permite ver, cuando algo toca nuestra sensibilidad, un defecto interior, en general hace falta alguien “de afuera” que venga y nos lo muestre, que nos abra los ojos. Es una de las cosas más difíciles en la persona, hacer una “visita” a nuestro interior en busca de errores o defectos. Los deseos se ocupan de ocultarlos, oscurecerlos, el soborno nos enceguece (está escrito que enceguece los ojos de los sabios, qué puede hacer con los ojos de los que no somos sabios...), no nos deja ver la verdad, suponemos que todos nuestros actos están perfectamente calculados, para hacer el bien y la bendición a todos, por eso necesitamos “traer al Cohen”, escuchar el reproche sincero de la boca de nuestros jajamim, de nuestros rabinos, de nuestros maestros...
Entre nosotros, quién fue más grande que el Gaon de Vilna, que es sabido que “contrató” al Maguid Midubna para que se ocupe de reprocharlo. También se sabe sobre el Hamarshal, que le encargó a un simple conductor de carretas que busque defectos en su interior. Ellos, los “grandes” del pueblo de Israel, no confiaron en sí mismos, no se apoyaron en su gran sabiduría, y buscaron alguien “de afuera” para que los reproche. Ellos, los más fuertes, las columnas de nuestro pueblo, no confiaron en toda la Tora que estudiaron, buscaron “comprar” la gran cualidad: el oído que escucha el reproche en la vida...
¿Y nosotros, qué vamos a contestar? Cada uno de nosotros, el más chico de los chicos, tan “jóvenes” para la vida de la Tora, que el ietzer hace con nosotros casi lo que está a su antojo, en cada momento, y todavía pensamos que no necesitamos que alguien nos reproche ¿? Somos como un recién nacido que depende de los mayores para casi todo, y necesitamos cantidades industriales de reproche, de enseñanza de “vida”.
Cuentan sobre el “Jidushe Harim”, que siendo un joven estudiante, ya casado, estaba bajo la tutela del Admur Mikushnitz. Después de un largo tiempo de estar con el Admur, abandonó su ciudad para estudiar junto al Admur Mifishisja.
Esto trajo un gran sufrimiento al Admur Mikushnitz, que sintió perder un gran alumno, que sería en el futuro uno de los grandes jajamim del pueblo de Israel.
El Jidushe Harim tenía doce hijos, y todos murieron, lo alenu. Dijo así: yo estoy seguro que todos mis hijos murieron por el sufrimiento que le causé al Admur Mikushnitz. Pero yo abandoné su casa, su ciudad, estudiar junto a él porque allá, en Kushnitz, todos me alababan, me trataban con suma dulzura, pero acá, en Fishisja, me rompen los huesos con los reproches, y eso hace que pueda subir más y más en el estudio de la Tora. No necesito un lugar donde todo sea “dulce”, me hace falta un rab que quiera “destrozarme”...
Estudiamos en “Abot de rabi Natan” que amamos a los que nos reprochan y odiamos a los que nos honran, porque los que nos reprochan nos acercan a la vida del Olam Haba y los que nos alaban nos hunden en el pozo más profundo.
Pero, en el momento de los hechos, siempre estamos esperando una felicitación. ¿Alguno de nosotros, estando en la escuela, llegó contento a casa con un aplazo, o llegó triste con un “felicitado”? Solamente después de pensar y analizar vemos que una alabanza no conduce a nada, nos empuja a retroceder, a estar conforme con el lugar al que llegamos, y sabemos que quedarnos significa ir hacia atrás, hasta llegar al pozo más profundo..., ya que quedamos con nuestros problemas y malas cualidades, sin enseñanza, sin reproche.
La persona, por su naturaleza, no quiere reproches, piensa para sí que es la persona más inteligente del mundo, todos los demás son “tontitos”, por eso no tiene la necesidad de recibir educación ni de ser reprochada, tenemos una gran “cabeza dura” que no da lugar al reproche.
En forma de chiste, dicen que una persona así no se levantará cuando llegue el día en que se “levanten los muertos”. Va a llegar el“Mashiaj” a revivirlo, y va a “sacudir” su tumba: vamos, levantate!Y esta persona va a preguntarle: ¿Justo ahora?, no quiero, no me voy a levantar!!! Se considera a sí mismo tan sabio que si el mismo Mashiaj viene a revivirlo afirma que él es el más inteligente entre las personas, ¿acaso el Mashiaj quiere enseñarle algo? Así somos, hasta ahí, no queremos reproches...
Estamos convencidos que el que viene a reprocharnos solamente quiere nuestro mal. Por eso viene Jazal a revelarnos en el tratado de Arjin (hoja 16b): dijo rabi Iojanan ben Nuri, los Cielos y la Tierra son mis testigos, de que muchas veces tuve que reprochar a Akiva (rabi Akiva), y eso hizo que él me quiera cada vez más, para confirmar lo que está escrito: no reproches al burlador porque te va a odiar, reprocha al sabio y te querrá.
La persona que se burla de todo, que no acepta ningún tipo de responsabilidad, odia a quien viene a reprocharlo, está seguro que el reproche esconde algo, algo que provocará su mal, pero el sabio, espera el reproche, sabe que sin el reproche no puede seguir avanzando en su mejoramiento de las cualidades, y que el reproche es el conducto que asegurará para él un mejor lugar en el mundo venidero.
Sin el reproche, estamos expuestos a los embates del ietzer, podemos, lo alenu, quedar atrapados en los designios de nuestros deseos, de nuestras voluntades, y quién sabe cuál puede ser el final...
En la perasha Mishpatim está escrito que si el dueño le pega al esclavo en un ojo, el esclavo saldrá libre a causa del ojo, y que si le pega y le hace caer un diente, también saldrá libre a causa del diente (Shemot, cap.21). Y en el Talmud, en el tratado de Guitin discuten los jajamim con rabi Meir, si la libertad es un derecho para el esclavo o una obligación, ya que con la libertad, el esclavo kenaani se convertirá en un iehudi libre, que tendrá la obligación de cumplir con los preceptos de la Tora.
Rabi Meir sostiene que es una obligación, ya que este esclavo prefiere la vida de esclavo, sin obligaciones, sin una Tora que cuidar, sin preceptos que cumplir, solamente trabajando un poco tiene una cama, comida y basta de pensar...
Y el Rashash discute, ¿por qué vamos a decir que está obligado a salir en libertad?, ¿por qué hace falta decir que sale por un ojo o que sale por un diente?, ¿no alcanza que ya le falta un ojo o un diente que además lo obligamos a salir libre? Y contesta que teniendo un dueño así, que le “bajó un diente”, tiene el pleno derecho de salir en libertad.
Sin embargo, quiero aclarar, dice el rab hagaon Iaacov Noimanztz”l, que es verdad que el esclavo no quiere salir libre, ya que prefiere esa vida, y de acuerdo a rabi Meir, lo obligamos a salir en libertad, ya que la Tora busca su “verdadero” bien, digno para ese esclavo. Sabemos que no hay nada mejor para una persona que ser un iehudi libre, obligado a cumplir con los preceptos de la Tora, esa es nuestra gran libertad.
A la persona, por naturaleza, le gusta el abandono, el dejarse estar, ¿para qué voy a hacer esto ahora?, si lo puedo hacer más tarde, mañana, pasado, el mes que viene o el año verde...
Preferimos esa “libertad”, pero en la Tora está escrita otra cosa...
El pensamiento de la Tora nos dice que para la persona es preferible la “carga” de la Tora antes que la supuesta “libertad” que busca mucha gente, sin ninguna responsabilidad, y sin ninguna ambición de ser una “persona”.
Cuando el rab hagaon Israel Salanter ztz”l publicó su libro “Tnuat Musar” todo el mundo salió a burlarse de él, en los diarios publicaron que el rab reunía a todos sus alumnos, a los que llamaban en todo de burla “hamusarniks”, tomaba un pescado, le sacaba la piel y les decía: así va a quedar la piel de ustedes si cometen pecados”.
Cuando le contaron a rabi Israel las burlas que le hacían en los periódicos dijo: si hubiera sabido que hacer una cosa así traería buenas consecuencias para mis alumnos, lo habría hecho!!!
Agradecemos al Bore Olam que tuvimos un rabi Israel que publicó un “Tnuat Musar”, con su pensamiento se sostuvieron gran cantidad de Ieshivot, ya que sin reproche, sin “Sijot Musar”, sin alguien que nos corrija, estamos expuestos a todos los males del mundo. Pobre del que siempre es alabado y dichosos de los que podemos escuchar un reproche que nos lleve hacia la vida del Olam Haba.
Darje Musar.


Leiluy Nishmat     Efraim ben Shimon z”l


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CONTINUAMOS  ESTE SHABAT TAZRIA-METZORA CON EL ESTUDIO DEL SEGUNDO CAPITULO PIRKEI AVOT ( TRATADO DE NUESTROS PADRES) DICHO ESTUDIO SE HACE DURANTE LOS SHABATOT QUE VAN DESDE LA FINALIZACIÒN DE PESAJ HASTA EL PREVIO A SHAVOUT.
ESTUDIANDO UN CAPITULO CADA SHABAT
El Tratado de los Principios (en hebreo denominado Masejet Avot Pirkei Avot) constituye una obra única en su género dentro del vasto cuerpo de literatura sagrada judía. Bien que formando parte integral de la Mishná, perteneciente al Seder Nezikín, no encarna un compendio de pronunciamientos legales tal como lo son los demás tratados de la Mishná, cuyo propósito principal consiste en definir el marco de acción legal al que está sujeto todo judío. Este tratado, en cambio (bien que, como acertadamente señala el Rabí Ovadia de Bartenura en su comentario inicial, tiene su origen en la revelación divina que tuvo lugar en el Sinaí, igual que el resto de la Mishná), posee un propósito fundamentalmente ético. Ello lo sitúa no en un marco estrictamente legal sino más bien en el contexto de los deberes éticos que el ser humano debe esforzarse por actualizar en su vida. En la Torá ambos imperativos se complementan entre sí, ya que el Creador es el origen único de todo el universo vital del ser humano, ya se trate del marco individual, social o propiamente religioso.
Acerca del valor intrínseco de esta obra nuestros Sabios señalaron en el tratado de Baba Kama (30a): "El hombre que desee convertirse en una persona devota, que cumpla lo que se dice en el tratado de Avot". 
Cuándo Se Estudia
Los Pirké Avot se acostumbraron estudiar los sábados por la tarde, después del rezo de la minjá y antes de la seudá shelishit (tercer comida de shabat).
Entre los judíos sefaraditas la costumbre es leer un capítulo de los Pirké Avot en cada uno de los seis shabatot que hay entre la fiesta de Pésaj y la fiesta de Shavuot.  El primer shabat después de Pésaj se lee el primer capítulo y el sábado anterior a la festividad de Shavuot se lee el sexto y último capítulo.
Sin embargo, entre los judíos ahskenazim la costumbre es comenzar el shabat posterior a Pésaj finalizando el shabat anterior a Rosh Hashaná.  Es por eso que recomienzan el primer capítulo el shabat posterior a la festividad de Shavuot, y si después de haber finalizado por tercera vez el sexto capítulo, solamente quedan tres o cuatro shabatot hasta Rosh Hashaná, entonces los seis capítulos se leen de a dos capítulos por shabat, de acuerdo con la necesidad.
(Selección extraída del libro "Etica del Sinai", por Irving M. Bunim, ©Editorial Yehuda)
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 Para ver el texto completo del Pirke Avot Ingresa a : 
http://www.judaismohoy.comcategory_index.php?category_id=37


PRÓXIMAS FESTIVIDADES:




.: Pesaj Shení /Hilula of Rabbi Meir Baal Hane
14 de Iyar 5772 – Viernes 6 de mayo 2012
.: Lag Baomer
18 de Iyar 5772 – Jueves 10 de mayo 2012

-OR FIN EN ESPAÑOL Y EN LA WEB B''H LA DICTAMENES SOBRE DIVERSOS TEMAS HALAJICOS SEGUN LA OPINION DE:

MARAN HAGAON RABENU HARAV OVADIA YOSEF SHELIT''A
 


Yad Ezra                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           V'Shulamit 
http://halachayomit.co.il/SpanishDefault.asp


El sitio HalachaYomit.co.il, fue creado el año 2005 y su objetivo principal es la difusión del conocimiento y los valores de la Torá, especialmente en distintos temas de la Halajá, poniendo especial énfasis en citar las fuentes y la forma de dictamen halájico. De esta manera, queda absolutamente claro que nuestra Torá es eterna y no existe complicación o interrogante halájico que no halle respuesta en los primeros escritos rabínicos, los posteriores e incluso los contemporáneos, de cuya sabiduría abrevamos nuestra sed de saber.
Gracias a D-os, en la actualidad este sitio cuenta con cerca de doce mil suscriptores que reciben diariamente su “halajá”, al margen de quienes eventualmente ingresan al sitio para consultar su biblioteca halájica.

Todas las halajot y/o dictámenes halájicos están redactados de acuerdo a la visión de nuestro maestro y gran exégeta de la generación Rabí Ovadiá Yosef, Shlit”a, quien es considerado una de las autoridades rabínicas más autorizadas y aceptadas de las últimas generaciones. Esto, de acuerdo al testimonio de los “geoním” y grandes maestros sefaraditas Rabí Ezra Atie z”l, Rabí Efraím Cohen z”l, Rabí Mordejai Sharabi z”l y muchos otros destacados rabinos.

Parte de las Halajot se obtienen de las distintas obras de Rab Ovadia Yosef, Shlit”a, y en aquellos lugares en los que no aparece su opinión sobre el tema, la Halajá la determinamos según lo que dictamina Marán –Rabbenu Yosef Caro z”l- en el Shuljan Aruj –código de leyes judías- y de acuerdo a la opinión rabínica mayoritaria, como acostumbra a hacerlo nuestro maestro Rabí Ovadiá Yosef, Shlit”a. 
En numerosas ocasiones consultamos directamente a Rab Ovadia la forma en que debíamos dictaminar ciertos temas del sitio, y citamos la respuesta en su nombre.

Las Halajot de este sitio tratan los más diversos temas, desde las legislaciones que rigen al Shabbat hasta lo concerniente a las leyes monetarias, daños y perjuicios, etc. De tal forma que, las personas que se suscriban y lean permanentemente el sitio adquirirán, en un lapso relativamente corto, un conocimiento general de las leyes que rigen la vida cotidiana.
En estos momentos el sitio trata exclusivamente temas halájicos, sin embargo, nos proponemos en un futuro cercano extender la temática a la Parashá –porción semanal de la Torá- e incluso otros temas.

Las Halajot de este sitio están escritas por el nieto de Rabbenu Ovadiá Yosef, Shlit”a, Rab Ya´acob Sasson, Shlit”a, integrante del cuerpo de rabinos del centro de estudios Yehave Da´at.

El sitio en español es responsabilidad de Rabí Itzhak Fadda, Shlit”a, de Argentina, reconocido por su vasta trayectoria rabínica y sus trabajos de traducción en clásicos como Mesilat Yesharim, Derej Hashem, Emuná Ubitajon, etc,

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