
Shobabim Tat
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Las semanas en las cuales se lee la parashá Shemot… Tetzavé, se conoce con el nombre de Shobabim Tat, según la primera letra de la parashá, a saber: Shemot, Vaera, Bo, Beshalaj, Itró, Mishpatim, Truma, Tetzavé. Estos días son días de ayuno, oración, contrición, caridad y tiene la fuerza de hacer “Tikunim” (arreglos necesarios para el alma) hay muchas costumbres y fueron escritos poemas especiales para estos importantes días.
En años normales se acostumbra a ayunar los días lunes y jueves, en Shobabim y en los años intercalados, donde se agrega un mes más – Adar 2 – en Shobabim – Tat. -Shobabim, nos insinúa, Shubu banim- ¡Volved hijos! -Tat, nos recuerda, Teshuvá y Tefilá arrepentimiento y oración) y también Talmud Torá (estudio de la Torá). De cada parashá podemos aprender un camino a andar:
a. Shemot: Pedir a HaShem por nuestras necesidades, así leemos: “… los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron y subió a HaShem su clamor… Y oyó HaShem los quejidos de ellos… y miró HaShem a los hijos de Israel y HaShem supo lo que hay que hacer” (2:23-25).
b. Vaera: Debemos tener conciencia y escuchar el verbo de HaShem… si no nos atendremos a las consecuencias. Moshé, nuestro maestro, no consigue convencer al Faraón para que acate la orden de HaShem… Solo después de la plaga de granizo, reconoce y aclama: “he pecado otra vez, el Eterno es justo y yo y mi pueblo somos los malvados” (2:23-25)
c. Bo: La oración y la fe no basta, en esta parashá somos ordenados a cumplir el precepto de los “Tefilin” (filacterias) “Y será para ti, una señal”
d. Beshalaj: Nuestra oración no se limitará a pedir a HaShem lo que necesitemos, sino hemos de agradecerle a HaShem; Onkelos, explica en “Shiraz hayam” (cánticos al mar) sobre las palabras “cantaré a HaShem”, explica: con alabanzas y agradecimiento ante el Creador. Estas “parashiot” nos indican como debemos relacionarnos con HaShem, las siguientes nos conducirán a las buenas relaciones con nuestros semejantes.
e. Itro: En los “Diez mandamientos”… “no matarás”
f. Mishpatim: Leyes para el bien de la sociedad, justicia merced y compasión, “No pervertirás el juicio” (23:6) “Cuando encontrares el buey de tu enemigo a su asno extraviado, sin falta se lo harás volver (idem: 24)
g. Truma: Debemos aprender a donar, a dar de lo nuestro.
h. Tetzavé: Como las vestimentas del “Cohen” eran “Iejabod uletifaret” para (honra y hermosura) (28:2)
Así, en lo material, deben estar nuestras ropas, pulcras y limpias, sin mancha alguna… en lo espiritual debemos de tratar que nuestro “beged” – neshama – alma, se encuentre limpia y diáfana.
Estas semanas son propicias, para un cambio de clima espiritual… aprovechemos la oportunidad
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Las semanas en las cuales se lee desde la parashá Shemot hasta la de Tetzavé, reciben el nombre de: “Shobabim Tat”.
Nombre que se forma con la iniciales de cada una de las parashot: Shemot, Vaerá, Bó, Beshalaj, Itró, Mishpatim, Terumá, Tetzavé.
Desde un punto de visto más profunda, el nombre “Shobabim” insinúa las palabras del Eterno a través del profeta:
“Shubu banim – ¡Volveos, oh hijos rebeldes, y os sanaré de vuestras rebeliones! -Henos aquí; nosotros venimos a Ti, porque Tú eres el Eterno nuestro Elokim.”
(Irmiá / Jeremías 3:22)
Y “Tat”, son las parashot que se añaden cuando estamos en un año embolismal, con un segundo Adar.
Este nombre, formado por dos letras tet, insinúa las nobles conductas de: Teshuvá y Tefilá, Retorno/Arrepentimiento y Rezo/Plegaria.
Algunas personas muy piadosas durante estas semanas: ayunan los lunes y jueves, incrementan sus plegarias, actos de contrición y la caridad.
Es un tiempo especial para incentivar o comenzar los cambios trascendentes en nuestras vidas, para decidirse a hacerse responsable de la propia vida de una manera más intensa y comprometida con la Torá y los preceptos.
Veamos ahora una pequeña enseñanza de cada parashá de estas semanas:
Shemot: Tefilá
“Los Hijos de Israel gemían a causa de la esclavitud y clamaron a Elokim, y el clamor de ellos a causa de su esclavitud subió a Elokim.Elokim oyó el gemido de ellos y se acordó de Su pacto con Avraham [Abraham], con Itzjac [Isaac] y con Iaacov [Jacob].
Elokim miró a los Hijos de Israel y Elokim comprendió”
(Shemot / Éxodo 2:23-25)
Dirija al Eterno sus plegarias, abra su corazón ante Él y espere con confianza la respuesta que siempre es buena.
Vaerá: Reconocimiento del pecado y error
“Entonces el faraón mandó llamar a Moshé [Moisés] y a Aarón y les dijo: -He pecado esta vez. El Eterno es el justo; yo y mi pueblo somos los culpables.”
(Shemot / Éxodo 9:27)
Aquel que no se percata de que está yendo por mal camino, no podrá jamás llegar a buen puerto. El primer paso del arrepentimiento, del retorno a la propia esencia espiritual y a Dios, es cuando uno dice: “estoy mal”.
Bó: Aprender y educar
“Y cuando mañana te pregunte tu hijo diciendo: ‘¿Qué es esto?’, le dirás: ‘Con mano poderosa el Eterno nos sacó de Egipto, de la casa de esclavitud.”
(Shemot / Éxodo 13:14)
No se puede andar por los caminos del Eterno si no se estudia Torá, pues en ella está el sentido de nuestras vidas.
Y cuando hemos estudiado, también tenemos que enseñar a quien sabe menos que nosotros.
Especialmente a nuestros hijos, pues la fidelidad de la Torá se ha mantenido gracias a la transmisión de padres a hijos, generación tras generación.
Beshalaj: Agradecimiento y gozo
“El Eterno es mi fortaleza y mi canción; Él ha sido mi salvación. ¡Éste es mi Elokim! Yo le alabaré. ¡El Elokim de mi padre! A Él ensalzaré.”
(Shemot / Éxodo 15:2)
Es un deber estar agradecido por todo lo que el Eterno nos ha brindado, pues el espíritu agradecido es uno que reboza de gozo.
Para el que es sinceramente agradecido, no hay dolor por la ambición no colmada.
Itró: Atraer al prójimo a la Luz
“Moshé [Moisés] contó a su suegro todas las cosas que el Eterno había hecho al faraón y a los egipcios a favor de Israel, los contratiempos que habían pasado en el camino, y cómo los había librado el Eterno.”
(Shemot / Éxodo 18:8)
Agradecer y alabar al Eterno por nuestras bondades es muy bueno, pero es necesario hacer partícipe a nuestro prójimo de las bondades que el Eterno constantemente nos otorga.
Demos cabida a nuestro hermano en la Luz de la Torá, contémosle acerca de la justicia y la misericordia del Eterno, extendamos una mano al que nos necesita.
Porque el egoísta no es considera como una persona viva, sino solamente como alguien que pasa por la vida con gran vacío existencial.
Mishpatim: Cumplir con los mandamientos
“Asimismo, tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: -Todas las cosas que el Eterno ha dicho, haremos y comprenderemos.”
(Shemot / Éxodo 24:7)
El rezo es importante, así mismo lo es el reconocimiento del error.
Lo es estudiar y también agradecer.
Pero la base de la plenitud espiritual se encuentra en el esfuerzo por cuidar y cumplir con los preceptos que Él nos ha dado. Con TODOS aquellos preceptos que podemos cumplir, y que nos corresponde que cumplamos.
Terumá: Generosidad y santidad
“Di a los Hijos de Israel que tomen para Mí una ofrenda; de todo hombre cuyo corazón le mueva a hacerlo tomaréis Mi ofrenda… Que Me hagan un santuario, y Yo habitaré dentro de ellos.”
(Shemot / Éxodo 25:2-8)
Es nuestro deber abrir nuestra mano, y nuestro corazón, tanto para dedicar de nuestro dinero y esfuerzo para las obras del Eterno, como para ayudar a nuestro prójimo que está necesitado.
Cuando somos auténticamente generosos, cuando damos de lo nuestro sin hacer negociados camuflados, entonces estamos construyendo un verdadero santuario para el Eterno en nuestras vidas.
A través de nuestra generosidad el Eterno “habita en nuestro ser”.
Tetzavé: Iluminar a nosotros y al mundo
“Tú mandarás a los Hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro y puro para la iluminación, a fin de hacer arder continuamente las lámparas.”
(Shemot / Éxodo 27:20)
Debemos hacer que el Eterno sea alabado a través de nuestra conducta.
Que todas nuestras acciones, por medio incluso de las cosas más banales y corrientes, se santifique Su Nombre entre las personas.
Está en nosotros la capacidad de hacer alumbrar la divina llama, es cuestión de quererlo y trabajar por ello.
Estos ocho consejos, si se aplican en las semanas Shobabim Tat, o todo el año, sin dudas que llevan a la persona a un estado de salud espiritual que equilibra también la salud mental, social, emocional y física.
Empecemos ahora, es tiempo propicio para hacerlo…
Resumen de la Perashá Vaerá
("Y aparecí...")
Sidrá 14ª de la Torá; 2ª del sefer Shemot. Entre 6:2 y 9:35.
Haftará está en Iejezkel 28:25 – 29:21.
Perek 6: H' recuerda el pacto realizado con los patriarcas, y presta atención al sufrimiento de los israelitas. Envía a Moshé para que comunique a los Hijos de Israel que Él los sacará de Mitzraim y se transformará en su Dios, pero ellos no escuchan.
Entonces H' ordena a Moshé que se presente ante Faraón para pedirle la libertad de los Hijos de Israel. Moshé se resiste, pretendiendo ser lento (incircunciso) de palabra, pero H' es inamovible, y reitera la orden ya dada.
Perek 7: Aarón (de 0chenta y tres años) es el encargado de hablar frente a Faraón, por orden del Eterno, y va junto a su hermano (Moshé, de ochenta años de edad)) sabiendo que sus ruegos frente al dignatario serán desatendidos, y que pronto H' demostrará su inmenso poder sobre Mitzraim. Tal como fuera advertido, a pesar de que frente a Faraón hacen maravillas (el bastón se convierte en serpiente y viceversa), los magos de Faraón duplican la señal, de esa forma pretenden demostrar el poco poder del Dios de los israelitas. La serpiente – vara de Aarón devora a la de los brujos, demostrando que el poder de los enviados de H' es real y no simples estratagemas o magia de salón.
H' castiga a los egipcios iniciando la serie de plagas que asolarán Mitzraim. La primera fue que las aguas de Mitzraim se transformaron en sangre, inútil para beber, lavar, etc.
Perek 8: La segunda fue la de ranas. Los magos pueden imitar ambas plagas, haciendo nuevamente que Faraón haga oídos sordos a los requerimientos de Moshé.
Sin embargo, con la plaga de los piojos, los brujos egipcios tuvieron que conceder que sólo H' puede hacer estas maravillas, pero el corazón de Faraón estaba endurecido y no se percataba de los males que estaba atrayendo sobre sí y su pueblo.
Perek 9: Las plagas no afectan a los israelitas en Goshen, en tanto el resto de la población cada vez sufre más; pues H' envía luego como plagas: animales salvajes, peste y granizo. Antes de cada una, Moshé exhorta a Faraón a ser condescendiente y deje salir a los israelitas, pues no quiere el sufrimiento de los egipcios. Sin embargo, el Faraón no escucha y persiste en su posición negativa.
Luego de cada plaga Moshé regresa a solicitar la libertad para su pueblo, y así detener el sufrimiento de Mitzraim, pero el Faraón sigue siendo intransigente.
Haftarat Vaerá
Ezequiel 28:25 - 29:21
La Haftará de esta semana, al igual que en la Parashá, el profeta hace referencia a la posición del Faraón de Egipto, el cual se consideraba un “ser especial”.
Este Faraón vivió cuando las diez plagas y la salida del pueblo de Israel de la tierra de Egipto, pero al parecer, los que gobernaron Egipto no sufrieron grandes cambios al pasar los años.
A partir de la parashá anterior (Shemot), donde comienza la esclavización del pueblo de Israel y hasta Beshalaj, donde se ve el hundimiento del ejército egipcio en el Mar de los Juncos, aparecen faraones que, como dice un refrán que me atrevo a utilizar, ” …son capaces de quedarse tuertos con tal de ver a otro ciego…”
El faraón consideraba que tenía poderes especiales, que no necesitaba la lluvia, pues los ríos eran de él, que gracias a su poder y sabiduría, se había engrandecido; él se creía un Dios y que no necesitaba de nadie ni había nadie por encima de él, por lo que el verdadero Dios le dice que peleará contra él y le demostrará que no es mejor ni más fuerte que los demás; el único Dios el aquel que lo está mirando y viendo todo y que por su comportamiento arrogante, lo castigara.
Enseñanza: Aquí estamos viendo la actitud y la posición de un Faraón, sin embargo, todos tenemos dentro de nosotros mismos un “pequeño faraón “que usualmente nos hace creer que nada ni nadie está por encima de nosotros, pensamos que siempre tenemos la razón y nos es difícil reconocer que nos hemos equivocado o peor aún, simplemente, no lo reconocemos ni escuchamos consejos, pues siempre “sabemos lo que hacemos”. Esa forma de pensar y actuar no es la que Dios nos dice que debemos utilizar, es por eso que debemos cada día estudiar muy bien lo que ocurrió a los dos faraones y aplicar la enseñanza a nuestras vidas. De no hacerlo y seguir un buen camino, lo más probable es que lleguemos directo al fracaso, tanto sentimental/espiritual, al profesional y a totas cosas como nos enfrentamos a diario en nuestras vidas.
Vaerá con Rambam
Por Rav Daniel Shmuels
La Parashá de esta semana Vaerá no tiene ninguna de las Mitzvot enumeradas por el Rambam en el Sefer HaMitzvot; sin embargo, continuaremos con el orden cronológico que venimos llevando de Mitzvot positivas. Esta semana veremos la Mitzvá donde un rey tiene el deber de escribir un Rollo de Torá.
17. Un rey debe escribir un Rollo de Ley
"Por medio de este Mandamiento estamos ordenados a que todo rey de nuestra nación que ocupe el trono real tiene que escribir un Rollo de Ley para él del cual él no se puede separar. Este Mandamiento está contenido en Sus palabras (exaltado sea Él): 'Y será que cuando él se sienta en el trono de su reino, él escribirá una copia de esta Ley (deut 17:19-20)'.
Todas las leyes referentes a este Mandamiento están explicadas en el segundo capítulo de la Masejta de Sanhedrin."
Es importante anotar que la Torá enseguida del versículo anterior le ordena al rey que debe leer todos los días de su vida esa Ley para que su corazón no sea elevado por encima de sus hermanos y que no se aleje del Mandamiento Divino y no se desvie ni a la derecha ni a la izquierda.
De acuerdo al "Sefer HaJinuj" la intención de este Mandamiento es revisar la autoridad secular del rey. El Rollo de la Ley el cual debía ser escrito en su nombre era para mostrarle la supremacía de la Ley Divina tal como está en la Torá; entonces, era para actuar como constante recordatorio de su servicio al Señor y por consiguiente estaba para acompañarlo en todo momento como está escrito en la Masejta de Sanhedrin 21b: "Cuando él vaya a batalla él deberá llevárselo con él y cuando regrese él deberá traerlo con él, cuando él se siente en juicio deberá estar con él y cuando se siente deberá estar frente a él".
Reflexiones sobre Vaerá
Superando la Esclavitud
Por Rav Marc Angel
Treaducción: Dra. Myriam Frydman
"Y el Señor habló a Moisés y a Aarón, y les dio instrucciones
a los hijos de Israel, y al Faraón, rey de Egipto, a fin de sacar
a los hijos de Israel de la tierra de Egipto".
—Shemot 6:13
Es comprensible el por qué Dios les ordenó a Moisés y a Aarón que le exigieran al Faraón que dejara salir a los israelitas de Egipto. El Faraón era el gobernante que tenía el poder para liberar a los esclavos hebreos. Pero, ¿qué les ordenó Dios a ellos en relación con los israelitas? Algunos comentaristas explican que a Moisés y a Aarón se les ordenó ser amables y pacientes con los israelitas.
El versículo, sin embargo, se podría entender de la siguiente manera: Moisés y Aarón tenían que ordenarle al Faraón que dejara salir de Egipto a los esclavos israelitas. Tenían que ordenarles a los israelitas que se sacaran de sí mismos “la tierra de Egipto”. Había llegado el momento, no solo para una redención física de la esclavitud, sino para tener una conciencia emocional y psicológica de libertad. Los esclavos hebreos necesitaban borrar las cicatrices de la servidumbre en Egipto, y convertirse en personas independientes, con respeto por sí mismos.
La experiencia de haber sido esclavizados en Egipto habría de tener un profundo impacto sobre el carácter futuro del pueblo de Israel. La Torá nos recuerda que debemos ser compasivos con el extranjero —porque extranjeros fuimos en la tierra de Egipto. Nos ordena que tratemos a los demás con bondad y humanidad —porque nosotros habíamos sido tratados con crueldad e inhumanidad cuando fuimos esclavos en Egipto. El Talmud define a los judíos como seres caracterizados por la modestia, la compasión y la benevolencia. Aquel que carece de estas cualidades ¡es sospechoso de no ser realmente judío!
El profesor Gershon Galil del Departamento de Estudios Bíblicos de la Universidad de Haifa descifró recientemente una inscripción que data del siglo 10 a.C. —el primer fragmento conocido de escritura hebrea. Qué maravilloso es que la inscripción hebrea más antigua captura el espíritu esencial del pueblo judío remontándose a la antigüedad:
"No lo harás, sino que adorarás al Señor. Haz justicia al esclavo y a la viuda; haz justicia al huérfano y al extranjero. Aboga por el niño, aboga por el pobre y por la viuda. Rehabilita al pobre en manos del rey. Protege al pobre y al esclavo, apoya al extranjero".
Nosotros fuimos esclavos del Faraón en Egipto, pero de esa experiencia hemos aprendido a ser cada vez más sensibles a los derechos y los sentimientos de los demás, a estar cada vez más atentos en defensa de los pobres y los oprimidos.
PARASHAT VAERA
La semana pasada hicimos algunos comentarios acerca del gran maestro y líder inigualable, Moshé la persona que nos va a guiar a lo largo de todo el libro Shemot –los nombres-.
En el comentario de Parashat Vaerá, vamos a preguntarnos el porqué de su elección como interlocutor de Faraón. ¿Por qué la persona “tarda en el habla y torpe de lengua”, es elegida como el vocero del pueblo judío encargado de tramitar el Éxodo de los judíos de la tierra de Egipto y de la esclavitud? ¿Por qué Moshé, que pide repetidamente pruebas que es D-os quien lo envía, temeroso que Faraón no le va a oír, y no su hermano Aarón, mayor que él por tres años, obediente, que hace con verdadera alegría todo lo que le solicitan?
D-os le pide a Moshé tres veces antes que éste acepte el encargo de ir a ver a Faraón. En cada oportunidad el mandato es levemente distinto, y en cada una Moshé discute con D-os.
En estos diálogos descubrimos nuevas facetas de la personalidad apasionante de Moshé, que en primera instancia no acepta en ninguno de estos casos el mandato divino y busca las maneras de no cumplirlo, pese a que al final termina llevándolo acabo. ¿Es ese el modelo de relación que nosotros propugnamos con H’ –el del diálogo y la recapacitación, o el ideal es en la obediencia inmediata?
La primera vez en que Moshé alega no poder cumplir con lo que D-os le pide es frente a la zarza ardiente. “Pero H’ siguió diciendo: —Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse de sus capataces, y conozco bien sus penurias. Así que he descendido para librarlos del poder de los egipcios y sacarlos de ese país, para llevarlos a una tierra buena y espaciosa, tierra donde abundan la leche y la miel. Me refiero al país de los cananeos, hititas, amorreos, frizeos, jiveos y iebuseos” (Shemot 3: 7-8), a lo que Moshé responde, que en realidad teme a su propio pueblo, según lo que nos dice la Torá: “Moshé volvió a preguntar: — ¿Y qué hago si no me creen ni me hacen caso? ¿Qué hago si me dicen: “H’ no se te ha aparecido”? (4:1), y para no hablar con Faraón, alega otro argumento: “—Señor, yo nunca me he distinguido por mi facilidad de palabra —objetó Moshé—. Y esto no es algo que haya comenzado ayer ni anteayer, ni hoy que te diriges a este servidor tuyo. Francamente, me cuesta mucho trabajo hablar” (4:10). Moshé sabía que Faraón le iba a creer, por eso, al negarse, usa el argumento de sus dificultades en el habla. En ambos casos no se apura en obedecer.
En el siguiente encuentro: “H’ le había advertido a Moshé: «Cuando vuelvas a Egipto, no dejes de hacer ante Faraón todos los prodigios que te he dado el poder de realizar. Yo, por mi parte, endureceré su corazón para que no deje ir al pueblo. Entonces tú le dirás de mi parte a Faraón: “Israel es mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo para que me rinda culto, pero tú no has querido dejarlo ir. Por lo tanto, voy a quitarle la vida a tu primogénito.” » (4:21-23). Como que pidiéndole le informe lo que sucederá mucho tiempo después con la plaga de los primogénitos, como que eso ya estaba decidido plenamente. Pero, en ningún lado encontramos que Moshé le haya dado ese aviso a Faraón, ni que H’ le haya hablado acerca de las diez plagas, ni que esa comunicación tenga implícito o explícito el aviso que todos los primogénitos van a morir.
En el encuentro siguiente entre H’ y Moshé que tiene lugar después de la salvación de su hijo, leemos: “—Toma en cuenta —le dijo H’ a Moshé— que te pongo por D-os ante Faraón. Tu hermano Aarón será tu profeta” (7:1). ¿Qué significa que H’ pone a Moshé como dios ante Faraón?
Para intentar dar una respuesta a estos interrogantes, nos remitiremos a algunos versículos que todos conocemos muy bien, y que de alguna manera, aunque indirecta, nos llevan también al significado de su nombre, tal como lo desarrolláramos en nuestro comentario acerca de la parashá de los nombres –Shemot-.
“Ya en el camino, en una posada, H’ salió al encuentro de Moshé y quiso matarlo. Pero Tzipora, tomando un cuchillo de pedernal, le cortó el prepucio a su hijo; luego tocó los pies de Moshé con el prepucio y le dijo: «No hay duda. Tú eres para mí un esposo de sangre. Después de eso, H’ se apartó de Moshé. Pero Tzipora había llamado a Moshé «esposo de sangre» por causa de la circuncisión. H’ le dijo a Aarón: «Anda a recibir a Moshé en el desierto.» Aarón fue y se encontró con Moshé en la montaña de D-os, y lo besó” (4:24-27).
Moshé le debe la vida nuevamente a una mujer, esta vez a su esposa, la anterior a la hija de Faraón.
Y ese hombre, que fue niño criado en el palacio, tiene la sensibilidad de no poder ir a la casa de quien lo había adoptado, criado, educado y convertido en hombre, para anunciarle una desgracia. Ese respeto por la casa que lo hizo grande, le da el valor de enfrentarse incluso con D-os. Moshé quizás pensó: ‘si alguien debe ir a enfrentar a Faraón, que sea otro’. Él no podía. Si no hubiera salido a defender a sus hermanos, quizás le hubieran coronado Faraón o por lo menos su segundo. Hubiera sido el nuevo Iosef.
Quizás en ello estriba la razón de la elección. Moshé, -el sacado de las aguas-, el salvado de la muerte cuando sus hermanos eran asesinados cruelmente, debe sobreponer el deseo tan normal de gratificar a su benefactor, porque Faraón era un asesino. Muchas veces se producen identificaciones afectivas con delincuentes y asesinos que en la relación con algunos de sus cercanos son generosos y hasta simpáticos, que impiden comprender racionalmente la gravedad de sus actos.
Moshé era el más cercano al rey y era su opuesto en acciones y en sentimientos. Allí está la prueba. Por ello nadie sino él, pese a su dificultad para hablar, debía tomar ese papel que H’ le pide.
“Voy a quitarle la vida a tu primogénito”, es la frase que Moshé entiende, quizás porque su propio hijo mayor estuvo a punto de perderla y la hija de Itró, fue quien le salvó. La otra, es que H’ lo pone como D-os delante de su padre adoptivo. “No más lástima al tirano, -pudo entender Moshé- júzgalo por sus acciones como si fueras D-os”.
La relación de H’ con su pueblo es la de un verdadero padre con sus hijos. Y, Moshé, el elegido, comprende y actúa. Después de las dudas le vino la certeza. Después de la negación, la obediencia.
En ese momento, nace un libertador.
Shabat shalom, desde Sión.